¿Sabe usted si el aceite de oliva virgen extra que llega a su mesa realmente corresponde a la categoría indicada en la etiqueta? Un informe preliminar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA) de Brasil ha encendido las alarmas tras detectar que varias muestras de productos comercializados como virgen extra fueron clasificadas, en su análisis inicial, en categorías diferentes. Algunas de ellas corresponden a aceite de oliva virgen, y otras incluso a aceite lampante, un tipo no apto para consumo directo sin procesos de refinado adicionales.
El aceite de oliva se divide en varias categorías según criterios químicos y sensoriales definidos por normas internacionales y brasileñas. El virgen extra es la gama más alta, caracterizada por una acidez libre máxima de 0,8 % y parámetros estrictos de peróxidos y absorbancia UV (K232 y K270). Además, debe carecer de defectos orgánicos y presentar atributos positivos como frutado, amargo y picante. El aceite virgen admite una acidez de hasta 2 %, mientras que el lampante supera estos límites y no se destina al consumo sin refino.
El MAPA emplea métodos de análisis fisicoquímicos —determinación de acidez, índice de peróxidos, índices de absorbancia UV y perfil de ácidos grasos—, así como pruebas organolépticas en paneles de catadores acreditados. El carácter preliminar del laudo implica que las empresas afectadas pueden solicitar una contraprueba o aportar evidencia adicional para revisar los resultados. Tampoco significa que todos los lotes de una misma marca estén necesariamente en falta.
En la galería de imágenes pueden verse algunos ejemplos destacados:
• Andorinha: marca popular en Brasil que no pasó el laudo preliminar del MAPA.
• Borges: se vende como virgen extra, pero fue clasificado como aceite virgen en el análisis inicial.
• Gallo: marca de gran renombre, también no aprobada como virgen extra en este informe.
• Filippo Berio: su etiquetado indica virgen extra, pero el MAPA la situó en la categoría virgen.
• Parus: sí demostró cumplir los criterios de virgen extra.
• Santiago Premium: otra marca que confirmó su calidad como virgen extra.
• San Frediano: presentó buenos resultados y se alinea con la definición de virgen extra.
• Arg Zuccardi: aceite realmente extravirgen según las pruebas realizadas.
Para el consumidor, este caso subraya la importancia de revisar la información del etiquetado y la fecha de cosecha, así como de comprar en establecimientos de confianza. El origen geográfico (Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida), el envase en vidrio oscuro y la ausencia de luz y calor en el almacenamiento son factores clave para conservar las cualidades sensoriales del aceite.
El sector del aceite de oliva tiene un peso significativo en la economía global, con España como principal productor y líder en volumen de exportación. Italia, Grecia y Portugal ocupan puestos destacados, mientras que mercados emergentes en América y Asia han aumentado su consumo en los últimos años. Brasil, aunque no figura entre los grandes productores, importa grandes cantidades de aceite y desarrolla protocolos de control de calidad adaptados a normas internacionales.
Los procesos de certificación y fiscalización, como los que realiza el MAPA, son esenciales para garantizar la autenticidad y la inocuidad del aceite de oliva virgen extra. Hasta que el laudo sea definitivo, los consumidores y distribuidores deben mantenerse atentos a posibles actualizaciones y optar, siempre que sea posible, por aceites con certificados de calidad reconocidos. Así se protege la salud del consumidor y se fomenta la transparencia en un sector cuya reputación descansa sobre la honestidad de las etiquetas.


