Snezhana Korolyova, de 29 años, empleada del Ministerio de Emergencias de Rusia, falleció tras ser atacada por un oso pardo durante una excursión de acampada en las Montañas de Altái, en Siberia, el pasado miércoles 19 de agosto. Korolyova trabajaba en el cuerpo encargado de atender incendios forestales, rescates en avalanchas y situaciones de catástrofe natural en amplias zonas de la Federación Rusa. La tragedia ocurrió apenas veinticuatro horas después de que su pareja le propusiera matrimonio, un momento que ambos celebraban durante su estancia en plena naturaleza.
Las Montañas de Altái, situadas en el sur de Siberia, forman parte de un macizo montañoso que enlaza Rusia, Kazajistán, China y Mongolia. Esta región es conocida por su geografía accidentada, con cumbres de hasta 4.500 metros, profundas gargantas y bosques extensos donde el oso pardo (Ursus arctos) encuentra su hábitat natural. Muchos aficionados al montañismo y a la acampada visitan el lugar por sus lagos glaciares, su biodiversidad y las rutas de senderismo que atraviesan reservas protegidas. Sin embargo, en esta vasta extensión, la presencia de grandes mamíferos obliga a extremar las precauciones para evitar encuentros peligrosos.
El ataque se produjo alrededor de la 1:00 de la madrugada. La pareja se hallaba durmiendo en el interior de una tienda de campaña cuando el oso pardo la destrozó con sus garras, despertándoles de forma violenta. Según la investigación preliminar, el animal rompió la lona, penetró en el interior y se llevó a Korolyova mientras ella gritaba pidiendo ayuda. Su prometido intentó repeler al oso golpeando la tienda y lanzando objetos al exterior, pero no pudo evitar que el animal arrastrara a la víctima hacia un área boscosa cercana.
Fuentes citadas por el diario The Sun indican que el oso cruzó el río Biya con el cuerpo de la mujer al hombro y la enterró parcialmente en la orilla opuesta. El río Biya, uno de los afluentes principales del río Ob, discurre por territorio de Altái durante más de 330 kilómetros, con tramos de corriente moderada y otros de gran caudal. Es habitual que los osos busquen agua y peces en sus orillas, pero resulta poco frecuente que transporten presas vivas o muertas de un lado a otro para ocultarlas o enterrarlas como reserva de alimento.
Una testigo presencial, identificada como Alina, relató que observó al novio de Snezhana en estado de shock junto al borde del río. “No soltaba el cuerpo y lo arrastró hasta la otra orilla”, explicó, añadiendo: “Es horrible. Él acababa de pedirle matrimonio y ahora está completamente conmocionado”. El prometido dio la voz de alarma, emprendió la búsqueda y alertó a los servicios de emergencia locales, quienes llegaron al lugar con guardas forestales y policías.
Las autoridades desplegaron un operativo conjunto para asegurar la zona, en el que se dispararon salvas al aire con el objetivo de ahuyentar al animal y facilitar la recuperación del cuerpo de la víctima. No se efectuaron disparos directos contra el oso debido a las restricciones legales sobre el uso de armas de fuego en dicha área protegida, diseñada para conservar la fauna silvestre. En su lugar, los agentes emplearon dispositivos acústicos y bengalas luminosas. Finalmente, el cuerpo de Korolyova fue recuperado en un claro ribereño, donde las autoridades levantaron un acta de fallecimiento y pusieron en marcha los protocolos de investigación.
Este suceso vuelve a poner de relieve los riesgos que conlleva acampar en regiones con presencia de grandes carnívoros. Los expertos en seguridad recomiendan seguir estrictamente las pautas de almacenaje de alimentos, utilizar tiendas reforzadas y mantener notas de emergencia con datos personales y de contacto. Además, recuerdan la importancia de viajar en grupo, no sorprender a los osos y respetar las señales de aviso en parques naturales. El Ministerio de Emergencias ha anunciado que revisará los procedimientos de formación de su personal para reforzar las medidas preventivas en futuros desplazamientos a zonas de alta exposición a la fauna salvaje.


