Este viernes 10 de julio, las selecciones de Bélgica y España se miden en los cuartos de final de la Copa del Mundo. El equipo español parte como favorito, pues hasta el momento no ha encajado ningún gol en el torneo. No obstante, se enfrenta a un reto mayúsculo: frenar a Romelu Lukaku, el ‘9’ belga y segundo máximo goleador en la historia de las selecciones europeas, solo por detrás de Cristiano Ronaldo.
Con una amplia trayectoria en Mundiales, Lukaku llega con la determinación de llevar a su país a las semifinales. Esta es su cuarta Copa del Mundo, tras participar en las ediciones de 2014, 2018 y 2022. Su veteranía, forjada tanto dentro como fuera del terreno de juego, marca la diferencia: cada vez que salta al césped, su capacidad goleadora y su inspiradora trayectoria personal acaparan titulares. Antes de erigirse como uno de los referentes del fútbol mundial, presenció las dificultades económicas de su familia, una experiencia que le impulsó a prometer que cambiaría su destino.
Romelu nació en Amberes, Bélgica, aunque sus raíces están en la República Democrática del Congo, país de origen de sus padres. Estos emigraron a Bélgica en los años noventa motivados por la carrera futbolística de su progenitor, Roger Menama Lukaku, quien también fue futbolista profesional.
En el plano económico, Lukaku es uno de los futbolistas más lucrativos de la historia. A lo largo de su carrera ha generado más de 369 millones de euros en concepto de traspasos y, al convertir aproximadamente los 2.000 millones de reales brasileños, esa cifra asciende a unos 360 millones de euros adicionales. Según datos de Transfermarkt, solo Neymar Jr. supera sus ingresos por transferencias. Por otro lado, su patrimonio personal se estima en alrededor de 74 millones de euros, tras convertir los 80 millones de dólares que suelen citar los medios anglosajones.
Aunque hoy disfruta de una vida acomodada, Lukaku nunca olvida sus orígenes. En una entrevista con The Players’ Tribune narró un recuerdo que marcó su infancia: con tan solo seis años, observó cómo su madre diluía la leche con agua para que les rindiera más. “No éramos simplemente pobres, carecíamos de dinero de verdad”, confesó Lukaku en aquel relato de su niñez.
A pesar de que su padre tuvo carrera profesional, la familia seguía atravesando apuros económicos. Sin embargo, el joven Romelu se fijó en el ejemplo de constancia de Roger para forjar su propio camino. “Supe que estábamos en dificultades, pero cuando vi a mi madre mezclando agua con la leche, comprendí lo crítica que era nuestra situación. Aquel día me hice una promesa”, rememoró el delantero.
Motivado por esa promesa, decidió que su meta era debutar como profesional antes de cumplir dieciséis años. El 13 de mayo de 2009, en la fecha de su decimosexto cumpleaños, firmó su primer contrato con el Anderlecht y apenas once días después, el 24 de mayo, jugó su primer partido oficial con el primer equipo.
Antes de su debut, protagonizó un curioso desafío con su entrenador en las categorías inferiores: apostó que marcaría 25 goles antes de diciembre, y si lo conseguía, el técnico se encargaría de limpiar la furgoneta y de preparar panqueques cada día. Logró el reto en noviembre, y, según su propia broma, “ya estábamos comiendo panqueques antes de Navidad”.
Actualmente, Lukaku milita en el SSC Napoli de la Serie A italiana. A lo largo de su carrera también ha vestido las camisetas de Anderlecht, Chelsea, West Bromwich Albion, Everton, Manchester United e Inter de Milán, con el que conquistó un Scudetto. Con 33 años, es el máximo goleador de la historia de la selección belga.
Más allá del fútbol, Lukaku destaca por su versatilidad lingüística: habla al menos cinco idiomas, entre ellos el portugués de Brasil. En una entrevista con CNN Deportes Brasil demostró su fluidez y confesó sentirse “un poco brasileño”. Admirador de Adriano Imperador, su afición por Brasil trasciende el deporte y alcanza la gastronomía, pues disfruta de la feijoada, el churrasco y el guaraná.
En los cuartos de final de la Copa del Mundo, los ocho equipos restantes se juegan el pase a semifinales en un duelo a partido único. España ha mostrado un sólido sistema defensivo y un elevado dominio de la posesión, mientras que Bélgica confía en la fuerza física y el olfato goleador de su delantero estrella. El choque entre el talento hispano y el ímpetu de Lukaku promete ser uno de los grandes atractivos de esta ronda decisiva.


