El ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció el martes 30 de junio el fin de la subvención de 0,06 € por litro de diésel. La medida entrará en vigor a partir del miércoles 1 de julio. Durante la rueda de prensa, Durigan indicó que el Ejecutivo también está valorando el cese progresivo de la subvención de 0,20 € por litro de diésel y la ayuda de 0,08 € por litro de gasolina. Según explicó, el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha reducido la volatilidad en los mercados petroleros y, por tanto, ha creado las condiciones propicias para revisar estas ayudas.
El equipo económico realiza un seguimiento diario de la viabilidad de los subsidios aún vigentes, en línea con el compromiso del Gobierno de mantener la neutralidad fiscal. El ministro de Planificación y Presupuesto, Bruno Moretti, añadió que el objetivo inicial de mitigar el impacto de la subida de precios del petróleo, derivado de los conflictos en Oriente Medio, se ha cumplido. Moretti recordó que, con el fin de la guerra, los ingresos extraordinarios procedentes del sector petrolero han disminuido, por lo que resulta necesario ajustar las cuentas públicas para cumplir con las normas fiscales vigentes.
Hasta la fecha, las subvenciones al combustible han supuesto un coste aproximado de 1 350 millones de euros para el erario público. Artur Watt Neto, presidente de la Agencia Nacional de Petróleo y Gas (ANP), aseguró que la retirada gradual de estos apoyos no debería repercutir en el precio final de los carburantes en las estaciones de servicio, y que el Gobierno prevé una neutralidad de precios tras el fin de la subvención.
Contexto y antecedentes
Para contener el impacto inflacionario de los combustibles en Brasil, el Gobierno puso en marcha varias líneas de ayuda durante los momentos de mayor tensión en los precios internacionales del crudo. Entre estas medidas se incluyeron:
– Subvención al diésel.
– Exención de impuestos federales sobre el biodiésel.
– Subvención al gas de cocina (GLP).
– Subvención al queroseno de aviación (QAV).
– Subvención a la gasolina.
Todas estas iniciativas tuvieron carácter extraordinario y estuvieron inicialmente previstas para un periodo de dos meses, prorrogables en función de la evolución de los precios y de la situación fiscal.
Antecedentes sobre la política de subvenciones
El uso de subvenciones a los combustibles es una herramienta recurrente en muchos países emergentes para proteger a los consumidores de las fluctuaciones bruscas de los mercados internacionales. No obstante, dichas ayudas suelen generar un elevado gasto público y distorsiones en la demanda interna. En Brasil, la normativa de responsabilidad fiscal establece límites de déficit y endeudamiento que impiden mantener por largo tiempo estas subvenciones sin poner en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas.
El proyecto de ley complementario (PLP) que proponía utilizar ingresos extraordinarios del petróleo para financiar las desgravaciones no logró avanzar en el Congreso Nacional. Aunque el texto permanece en la agenda del Senado, el ministro Moretti considera improbable su votación, dado que la caída de los precios del crudo ha reducido la urgencia de esta solución legislativa.
Perspectivas
Con el fin de la subvención de 0,06 € por litro de diésel, Brasil inicia una nueva fase en la gestión de sus ayudas a los carburantes. En adelante, el Gobierno estudia mantener mecanismos puntuales de apoyo sólo en caso de nuevas crisis internacionales o de incrementos abruptos en las cotizaciones del crudo. La atención se centra ahora en garantizar el cumplimiento de las reglas fiscales y en buscar alternativas de largo plazo para mejorar la eficiencia del sector energético y reducir la vulnerabilidad ante shocks externos.


