Lanza tu negocio online con inteligencia artificial y empieza a ganar dinero hoy con iCHAIT.COM

Médico Gilbert Macêdo Lôbo aclara diferencias entre sarcopenia y envejecimiento natural

Date:


Figura: Anciano realiza estiramientos para fortalecer la musculatura y prevenir la sarcopenia. (Foto: Instagram)

En Brasil, el número de personas mayores ya supera los 32 millones, según el Censo Demográfico de 2022 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). De acuerdo con la Sociedade Brasileira de Ortopedia e Traumatologia (SBOT), la prevalencia de sarcopenia en adultos de más de 60 años se estima entre el 15 % y el 17 %, cifra que tiende a duplicarse en los grupos de mayor longevidad.

El término sarcopenia fue introducido por primera vez en 1989 por el geriatra estadounidense Irwin Rosenberg y se define como la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y función física. Aunque forma parte del proceso natural del envejecimiento, puede desarrollarse de forma más acelerada cuando se combina con un estilo de vida sedentario, ingesta insuficiente de nutrientes o patologías crónicas.

Según el médico Gilbert Macêdo Lôbo, especialista con posgrado en geriatría, “la sarcopenia es una condición marcada por la disminución continua de masa muscular, fuerza y rendimiento físico a lo largo del tiempo”. El facultativo resalta que los músculos no sólo permiten el movimiento: actúan como un órgano metabólico que interviene en el control de la glucemia, la modulación de la inflamación, la producción de energía y la protección de la salud cerebral.

Los músculos representan aproximadamente el 40 % de la masa corporal en adultos jóvenes, pero su proporción disminuye gradualmente con la edad, alcanzando alrededor del 25 % o menos en mayores de 70 años. Esta reducción progresiva puede afectar la movilidad, el equilibrio y la autonomía funcional, incrementando el riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones y mortalidad.

Gilbert Macêdo Lôbo explica que la sarcopenia se sospecha cuando existe pérdida notable de fuerza muscular junto a la disminución de masa y rendimiento físico. Entre los signos iniciales más frecuentes se incluyen:

– Dificultad para levantarse de una silla sin apoyarse con las manos.
– Reducción de la fuerza al cargar objetos cotidianos.
– Marcha más lenta o inestable.
– Cansancio excesivo al realizar tareas simples.
– Pérdida de equilibrio y disminución de la disposición física.
– Disminución visible de masa muscular en brazos y piernas.
– Mayor frecuencia de caídas o tropiezos.

El diagnóstico precoz se apoya en pruebas sencillas de fuerza y movilidad —por ejemplo, el test de agarre manual (handgrip), la prueba de levantarse de la silla en 30 segundos y la evaluación de rendimiento físico—, junto con estudios de composición corporal mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) o bioimpedancia. Cuanto antes se detecte la sarcopenia, mayores son las posibilidades de frenar su progresión y preservar la calidad de vida.

Para prevenirla, el especialista subraya que “la intervención debe comenzar mucho antes de la tercera edad”. Entre las recomendaciones figura:

1. Realizar ejercicios de fuerza y resistencia muscular al menos dos o tres veces por semana.
2. Mantener una ingesta adecuada de proteínas, siguiendo criterios de 1,0–1,2 g/kg de peso corporal al día para adultos mayores.
3. Controlar enfermedades crónicas como la diabetes o la obesidad.
4. Garantizar niveles óptimos de vitamina D, esenciales para la salud ósea y muscular.

Aunque la sarcopenia es más frecuente a partir de los 60 años, también puede manifestarse en etapas más tempranas de la vida debido a hábitos sedentarios, desequilibrios nutricionales u otras patologías. “Envejecer bien no depende sólo de la edad que figure en el documento, sino de la capacidad de mantener autonomía, vitalidad y calidad de vida”, concluye el médico.

Compartir este post:

Suscribirse

Popular

Más como esto
Relacionado