
Equipos sanitarios con EPI desinfectan un área rural para contener el brote mientras la OMS mantiene la alerta elevada. (Foto: Instagram)
La OMS ha decidido mantener un nivel de alerta elevado en la región ante la evolución de la enfermedad, al tiempo que evalúa que la probabilidad de una propagación a escala mundial sigue siendo muy baja. Esta decisión responde al seguimiento continuo de los indicadores epidemiológicos y a la evaluación de los mecanismos de contención existentes.
El nivel de alerta elevado implica que la OMS coordina de forma estrecha con los organismos sanitarios nacionales y regionales para reforzar la vigilancia, asegurar el flujo de información y facilitar la movilización de recursos en caso de que la situación regional se deteriore. Asimismo, la OMS recomienda la activación de protocolos de actuación en centros de salud y laboratorios para la rápida identificación de nuevos casos.
Para evaluar el riesgo de propagación, la OMS se basa en criterios técnicos como la tasa de contagio, los datos de movilidad de la población y la capacidad de los sistemas de salud locales para detectar y aislar casos. Estos análisis estadísticos y modelos de simulación permiten a la organización ajustar sus recomendaciones y determinar que, en la situación actual, es improbable que se registre una expansión significativa fuera de la región afectada.
Pese a que la alerta regional se mantiene en un nivel alto debido al número de casos confirmados y a la extensión geográfica dentro del área, la OMS considera que las medidas de contención vigentes –incluyendo rastreo de contactos, cuarentenas focalizadas y campañas de información a la población– han contribuido a limitar la diseminación más allá de las fronteras regionales.
En períodos anteriores, la OMS ha activado sistemas de alerta similares para afrontar brotes localizados de enfermedades víricas, lo que ha permitido sentar precedentes en cuanto a la rapidez de respuesta y la cooperación internacional. Estos antecedentes han servido de base para establecer manuales de actuación y planes de contingencia que facilitan la toma de decisiones y la distribución de suministros médicos.
Dentro de las recomendaciones que la OMS plantea a los Estados Miembros figura fortalecer la formación del personal sanitario en identificación de síntomas y protocolos de aislamiento, garantizar el abastecimiento de equipos de protección individual y mantener canales de comunicación transparentes con la ciudadanía. De este modo, se refuerza la resiliencia de los sistemas sanitarios frente a posibles brotes.
La OMS mantendrá la monitorización constante de la situación regional y global, revisando regularmente su evaluación de riesgo. En caso de que se observe un cambio significativo en los patrones de transmisión o un aumento brusco de casos fuera de la región, la organización no descarta elevar o modificar su nivel de alerta para garantizar una respuesta coordinada y eficaz.


