
La imponente escultura de Rei Pelé frente al Estadio Jalisco, en Guadalajara (Foto: Instagram)
Una imponente estatua en Guadalajara y una habitación conservada en la capital refuerzan el profundo vínculo entre el Rei Pelé y México. Estos dos homenajes a Edson Arantes do Nascimento subrayan la huella que el legendario futbolista brasileño dejó en suelo mexicano a lo largo de décadas de admiración y encuentros deportivos. Tanto en Jalisco como en la Ciudad de México, las autoridades locales y los apasionados aficionados mantienen vivo el recuerdo de sus visitas y de su rol clave en la historia del fútbol mundial.
En Guadalajara, la nueva escultura de gran tamaño se ha convertido en punto de encuentro para residentes y visitantes. La estatua, situada en un espacio público de acceso libre, representa al Rei Pelé celebrando una anotación con el característico gesto triunfal. Fabricada en bronce y con varios metros de altura, la pieza destaca por su realismo y por capturar la esencia de su potencia física y elegancia con el balón. El Ayuntamiento de Guadalajara organizó un acto inaugural con jugadores retirados, autoridades locales y seguidores que abarrotaron la zona, demostrando que la admiración por la trayectoria de Rei Pelé sigue intacta incluso entre las generaciones más jóvenes.
Por su parte, en la capital mexicana existe una habitación en la que el tiempo parece haberse detenido desde la primera visita de Rei Pelé. Ubicada en un céntrico hotel histórico, esta estancia conserva el mobiliario original, fotografías de la época y objetos vinculados a la estancia del astro brasileño. El mantenimiento de elementos como la maleta con sus equipaciones, carteles de partidos amistosos y recortes de prensa de aquel período sirven de testimonio silencioso de su paso por México. El responsable de patrimonio cultural del recinto asegura que lo esencial fue preservar cada detalle para ofrecer a fanáticos y estudiosos del fútbol un espacio de evocación única.
La relación de Rei Pelé con México se remonta, en buena medida, a la Copa Mundial de la FIFA 1970, celebrada íntegramente en territorio mexicano. En aquel torneo, Pelé actuó como figura estelar de la selección de Brasil, que se coronó campeona tras derrotar en la final a Italia. Su participación en estadios como el Estadio Azteca de la Ciudad de México contribuyó a solidificar su fama internacional y a estrechar la conexión con el público local. Además, a lo largo de los años, el exfutbolista protagonizó partidos de exhibición y encuentros benéficos en distintas ciudades mexicanas, donde su calidad técnica y carisma calaron hondo entre aficionados de todas las edades.
Estos dos tributos, la estatua en Guadalajara y el cuarto preservado en la capital, muestran la perdurable influencia de Rei Pelé en la cultura futbolística de México. Más allá de las anécdotas o los goles, el legado de Edson Arantes do Nascimento se refleja en la pasión que sigue despertando, en el respeto de nuevas generaciones y en el reconocimiento oficial de instituciones dedicadas a honrar a una de las figuras más emblemáticas de la historia del deporte rey.


