
Una monja recorre al atardecer la Plaza de San Pedro en el Vaticano. (Foto: Instagram)
El Documento del Vaticano, elaborado por la Secretaría de Estado de la Santa Sede, reúne relatos de creyentes que han sufrido prácticas de cambio de orientación sexual y de identidad de género. Este informe, presentado en Roma, subraya el impacto negativo de las denominadas terapias de conversión y aboga por una Iglesia más inclusiva con la comunidad LGBTQIAPN+. El Vaticano destaca, por primera vez con esta extensión, la necesidad de escuchar a las víctimas y de ofrecer acompañamiento pastoral sin prejuicios ni discriminación.
Los testimonios recopilados señalan daños físicos y emocionales derivados de métodos coercitivos empleados en colegios, grupos religiosos y centros psiquiátricos. Muchos fieles relatan episodios de aislamiento, tratamientos hormonales forzados o sesiones de “reeducación” espiritual que han provocado ansiedad, depresión y, en casos extremos, tentativas de suicidio. El Documento del Vaticano subraya que estas prácticas contravienen la dignidad humana y piden su erradicación de todos los espacios vinculados a la Iglesia.
Las terapias de conversión, explican los autores, surgieron en el siglo XX bajo hipótesis psicoanalíticas y han sido condenadas por la Organización Mundial de la Salud y asociaciones médicas internacionales. A pesar de ello, aún perviven en diversos países mediante asesoramiento oracional, intervenciones psicológicas cuestionables y tratamientos farmacológicos no consensuados. El documento ofrece una definición clara de estas prácticas y aporta datos sobre su prevalencia, siguiendo informes y estudios académicos publicados en las últimas décadas.
Como contexto histórico, el Vaticano recuerda que ya en 1986 el papa Juan Pablo II instó a la compasión hacia las personas con atracción hacia el mismo sexo, aunque sin aprobar dichos procedimientos. Esta nueva publicación retoma aquella petición y la amplía al conjunto de la comunidad LGBTQIAPN+, incorporando un lenguaje actual y más sensible. Asimismo, se hace referencia a declaraciones posteriores de Benedicto XVI y del papa Francisco, que han apuntado en diversas ocasiones a la importancia del respeto y la misericordia.
Entre las recomendaciones, el Documento del Vaticano propone la formación especializada de sacerdotes y agentes de pastoral para acompañar sin estigmas, el fomento de espacios de escucha y la elaboración de materiales catequéticos inclusivos. Asimismo, sugiere promover el diálogo con asociaciones de fieles LGBTQIAPN+ y organizar jornadas de reflexión en parroquias y seminarios. El objetivo es crear entornos seguros donde se proteja la salud mental y espiritual de todos los creyentes.
La publicación ha sido acogida con distintos matices en conferencias episcopales de Europa y América Latina, donde ya se debate la adaptación de sus propuestas a realidades locales. El impulso del Vaticano a favor de una Iglesia más acogedora supone un paso relevante en la evolución del magisterio católico sobre diversidad sexual y de género, abriendo vías de diálogo y comprensión que hasta ahora habían permanecido fragmentadas.


