
Irán presiona con sus demandas nucleares y el control del Estrecho de Ormuz (Foto: Instagram)
La Agencia estatal iraniana ha declarado que la lista de reclamos presentada por Irán abarca específicamente “questões nucleares e o Estreito de Ormuz”. Según informó la Agência estatal iraniana, estos dos puntos forman el núcleo de las demandas que Teherán considera vitales para sus negociaciones con otras potencias y para su seguridad nacional.
En el apartado de “questões nucleares”, Irán se refiere principalmente a su programa atómico, del cual en los últimos años ha habido un intenso seguimiento por parte de organismos internacionales. Este programa, iniciado en la década de 1950 con fines civiles, alcanzó mayor relevancia a partir de la Revolución Islámica de 1979 y volvió al primer plano en 2002, cuando se descubrió que instalaba equipos de enriquecimiento en Natanz y plantas de conversión en Isfahán.
El desarrollo del programa nuclear iraní ha generado reiteradas sanciones económicas por parte de la ONU, la Unión Europea y Estados Unidos, especialmente tras 2006, cuando el Consejo de Seguridad aprobó varias resoluciones para restringir la compra de materiales y tecnología sensibles. En 2015, el acuerdo conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) permitió cierto alivio de esas sanciones, siempre bajo estrictas inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, desde la retirada de EE. UU. en 2018 y los posteriores incrementos en el nivel de enriquecimiento, Teherán ha solicitado ahora la reincorporación plena al acuerdo y garantías de que esas medidas no volverán a ser levantadas unilateralmente.
El otro punto aludido por la Agência estatal iraniana es “o Estreito de Ormuz”, paso marítimo de gran importancia estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Cerca del 20 % del petróleo que se comercializa a nivel global circula diariamente por este estrecho de aproximadamente 40 kilómetros de ancho en su parte más angosta. Cualquier interrupción en esta vía de navegación impactaría directamente en los mercados energéticos y en la economía mundial.
Históricamente, el Estreito de Ormuz ha sido escenario de episodios de tensión, incluyendo escoltas navales, ejercicios militares y bloqueos parciales en respuesta a sanciones o medidas coercitivas. Para Irán, el control y la seguridad de este corredor marítimo representan un elemento central de su doctrina defensiva. En repetidas ocasiones, altos mandos de las Fuerzas Armadas iraníes han advertido que, ante la imposición de bloqueos económicos, podrían recurrir a medidas de presión que afectarían el tráfico petrolero.
La inclusión simultánea de cuestiones nucleares y del Estreito de Ormuz en la misma lista de exigencias responde a la estrategia de Teherán de buscar concesiones diplomáticas y garantías de seguridad al tiempo que reafirma su capacidad de influencia regional. Analistas señalan que, al articular estos dos frentes, Irán pretende negociar desde una posición más fuerte y asegurar que cualquier acuerdo futuro contemple tanto levantamiento de sanciones como el reconocimiento de su papel estratégico en el Golfo Pérsico.
En este contexto, la comunidad internacional aguarda las reacciones de la Unión Europea, Rusia y China, actores clave en las posibles conversaciones multilaterales. Mientras tanto, la Agencia estatal iraniana mantiene que sin avances concretos en “questões nucleares e o Estreito de Ormuz” no habrá condiciones para retomar el diálogo pleno ni para disminuir la tensión en la región.


