Un hombre asesinó a ocho menores de edad, siete de ellos sus propios hijos, en la ciudad de Shreveport, en el estado de Louisiana, Estados Unidos. Las autoridades consideran que se trata del ataque más letal registrado en el país en más de dos años, y la investigación se ha visto reforzada tras confirmarse que los hechos ocurrieron en distintas viviendas.
Según el informe policial, el presunto agresor ha sido identificado como Shamar Elkins. Además de los asesinatos, Elkins disparó contra dos mujeres, una de ellas su exesposa y madre de tres de sus hijos. Durante el tiroteo, una de las víctimas y una niña de 12 años se vieron obligadas a saltar desde el tejado de una de las casas para intentar ponerse a salvo.
El primer aviso a los servicios de emergencia llegó pocos minutos antes de las 6:00 horas de la mañana, cuando varios vecinos alertaron de disparos procedentes del interior de una vivienda. Poco después, nuevas llamadas al 911 indicaron que el autor de los disparos había herido de gravedad a varios miembros de la misma familia. Minutos más tarde, se produjo un segundo ataque en una segunda residencia situada a escasos kilómetros del primer lugar de los hechos.
De acuerdo con las autoridades locales, tras consumar los crímenes Elkins huyó de la escena, robó un vehículo y emprendió una persecución con la policía. La huida se prolongó hasta un condado vecino, donde agentes de la ley lo alcanzaron y le dispararon. El sospechoso falleció en el lugar de los hechos.
Las investigaciones han revelado que los ataques tuvieron lugar en al menos dos direcciones: una vivienda de la calle Harrison Street y otra de la West 79th Street. En una de ellas, una de las víctimas logró comunicarse con el servicio de emergencias mediante un teléfono móvil para informar de la situación antes de que las puertas fueran forzadas.
Shreveport, con una población cercana a los 190.000 habitantes, es la tercera ciudad más grande de Louisiana. Aunque en los últimos años ha registrado índices de criminalidad superiores a la media estatal, ningún otro incidente había dejado un saldo tan elevado de víctimas infantiles desde hace más de dos años. El suceso ha puesto de nuevo el foco en el debate sobre la proliferación de armas de fuego y la insuficiente atención a los problemas de salud mental en Estados Unidos.
Familiares de las víctimas han declarado que el presunto autor sufría dificultades relacionadas con su salud mental y que se encontraba en proceso de separación de la madre de sus hijos. Varios allegados han asegurado que Elkins había proferido amenazas en el pasado y que el móvil del delito podría estar vinculado a un deseo de venganza tras la ruptura de la pareja.
Este trágico suceso coincide con un aumento general de la preocupación ciudadana por la violencia doméstica y los tiroteos masivos en el país. Según estadísticas del FBI, en 2024 se han contabilizado más de 250 incidentes de este tipo, con un aumento gradual desde el año 2020. Ante esta realidad, organizaciones civiles y expertos en salud mental insisten en la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y promover programas de intervención temprana.
El despliegue policial y judicial continúa activo en Shreveport, donde se ha fijado un perímetro de seguridad alrededor de los domicilios involucrados. Los forenses trabajan en la identificación de todas las víctimas y en la recolección de pruebas para esclarecer la secuencia exacta de los hechos. Mientras tanto, la comunidad local se prepara para rendir homenaje a los niños fallecidos y para exigir reformas que eviten que tragedias similares se repitan en el futuro.


