
Protesta con peluches en Bruselas para exigir la devolución de los niños ucranianos trasladados por la fuerza a Rusia (Foto: Instagram)
La agencia ha reunido nuevas pistas que podrían ayudar a localizar a 45 niños ucranianos que, según sus pesquisas, fueron trasladados por la fuerza a Moscou. Kiev, por su parte, denuncia que el total de menores secuestrados supera ya los 19.700 casos. Este hallazgo refuerza las denuncias internacionales sobre el destino de centenares de menores ucranianos durante el conflicto.
Para elaborar su informe, la agencia combinó distintas fuentes de información: testimonios de familiares y testigos presenciales, documentos oficiales filtrados y análisis de imágenes satelitales. Además, colaboró con organizaciones no gubernamentales especializadas en derechos del niño y en la reconstrucción de historiales civiles. Todas estas evidencias apuntan a que las autoridades rusas están detrás de las detenciones y traslados de estos menores.
Kiev ha detallado que, de los casi 20.000 menores registrados como desaparecidos o “reubicados”, un porcentaje significativo procede de orfanatos y zonas de guerra activas en el este y sur de Ucrania. Los datos incluyen a niños de tan solo cinco años y adolescentes de hasta dieciséis, muchos de los cuales habrían sido inscritos en registros civiles rusos con nuevos nombres o fechas de nacimiento alteradas.
Este tipo de deportaciones contraviene varias normas internacionales, entre ellas el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe la expulsión o traslado forzoso de población protegida. Expertos en derecho internacional subrayan que el traslado masivo de menores puede constituir un crimen de guerra o incluso un crimen de lesa humanidad, dado el carácter sistemático y discriminatorio de las acciones.
La privación de identidad y entorno familiar suele tener consecuencias psicológicas muy graves en la infancia. El proceso de reintegración implica no solo el regreso físico de los menores, sino también la recuperación de su historia personal, su documentación y la atención psicológica adecuada. Hasta ahora, solo un reducido número de familias ha logrado establecer contacto con sus hijos tras meses de investigación y trámites legales.
Desde Moscou, las autoridades rusas no han emitido declaraciones oficiales que reconozcan el traslado forzoso de estos menores. En ocasiones anteriores, Moscou ha calificado las acusaciones de propaganda o ha asegurado que solo acoge a “huérfanos” o “niños evacuados voluntariamente”. Sin embargo, las pruebas recopiladas por la agencia y por Kiev cuestionan esta versión y exigen respuestas transparentes.
El siguiente paso anunciado por Kiev y los organismos de derechos humanos es presentar pruebas ante la Corte Penal Internacional y reforzar la cooperación con tribunales europeos. Asimismo, planean intensificar las negociaciones diplomáticas para lograr la repatriación de los niños, recuperando documentos civiles y estableciendo protocolos de seguimiento. Mientras tanto, la agencia seguirá recabando información con el objetivo de dar con el paradero exacto de las 45 víctimas identificadas y de otros menores cuya situación continúa en investigación.


