
Lavrov y Aragchi coinciden en rebajar la tensión en el Estrecho de Ormuz a través del diálogo. (Foto: Instagram)
El viceministro de Exteriores iraní Abbas Aragchi, en conversación con el ministro ruso de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov, afirmó que el creciente clima de inseguridad en el Estrecho de Ormuz es consecuencia directa de las actividades militares de Estados Unidos en la región. Abbas Aragchi subrayó que estas maniobras, lejos de garantizar la libertad de navegación, han aumentado las tensiones y el riesgo de incidentes navales.
Durante la llamada bilateral, Abbas Aragchi destacó la importancia de adoptar enfoques multilaterales para aliviar la presión en el golfo Pérsico. Por su parte, Sergey Lavrov coincidió en la necesidad de reducir la presencia de fuerzas extranjeras y apostó por reforzar los mecanismos diplomáticos. Ambos diplomáticos insistieron en que el diálogo y la cooperación son las vías más eficaces para preservar la estabilidad en uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.
El Estrecho de Ormuz, estrecho de apenas 55 kilómetros de anchura en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y constituye el paso obligado para cerca del 20 % del petróleo que se comercializa por vía marítima. Su relevancia estratégica ha convertido la zona en escenario habitual de maniobras navales, ejercicios militares y patrullas de seguridad, lo que eleva constantemente el nivel de alerta entre los países ribereños.
En los últimos años, se han registrado episodios de escolta de buques comerciales, inspecciones de embarcaciones y amenazas de cierre del paso si prosperan sanciones internacionales contra determinados Estados. Estas situaciones han desencadenado protestas formales ante organismos multilaterales y han alimentado la percepción de que, en lugar de garantizar la libertad de tránsito, la presencia militar exterior agrava la inseguridad.
Según Abbas Aragchi, las recientes maniobras estadounidenses incluyen ejercicios conjuntos con aliados regionales, despliegue de portaviones y patrullas coercitivas en aguas internacionales. El diplomático iraní advirtió de que estas prácticas podrían derivar en enfrentamientos no deseados y afectar al suministro energético global. Sergei Lavrov, reiterando la postura rusa, pidió a Washington que reconsidere su estrategia y se sume a iniciativas de desescalada.
Ante este escenario, ambos países abogan por activar mecanismos de diálogo a través de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Cooperación de Shanghái. Abbas Aragchi y Sergey Lavrov coincidieron en que la solución debe basarse en la adopción de medidas de confianza mutua, la supervisión internacional y el respeto a la soberanía de los Estados ribereños.


