Restos del jet derribado en el sur de Irán tras la operación de rescate con el Murmullo Fantasma (Foto: Instagram)
La tecnología militar ha alcanzado un nuevo nivel, digno de películas de ciencia ficción. Informaciones recientes revelan que la CIA utilizó por primera vez un dispositivo llamado Murmullo Fantasma, capaz de localizar a una persona únicamente por su latido cardíaco, incluso en condiciones de aislamiento extremo.
La primera operación con este dispositivo se desarrolló durante una misión de búsqueda y rescate en el sur de Irán. El domingo 5 de abril, fuerzas especiales de Estados Unidos llevaron a cabo una operación para rescatar a un segundo aviador americano cuyo jet había sido derribado dos días antes. Mientras el primer piloto fue encontrado poco después de la caída, el segundo permanecía desaparecido en una zona remota y hostil.
El presidente Donald Trump explicó que la operación fue masiva, involucrando 155 aeronaves: cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones de reabastecimiento y 13 aeronaves de rescate. No obstante, tras toda esa potencia aérea convencional, trabajó una tecnología invisible para localizar al militar herido.
La ciencia tras el Murmullo Fantasma se basa en la magnetometría cuántica de largo alcance. Cada corazón humano emite un campo electromagnético único, una especie de «huella digital vibracional». El dispositivo es capaz de detectar esa señal hasta varios kilómetros de distancia, gracias a un software de inteligencia artificial avanzado que filtra el ruido ambiental.
Este sistema de inteligencia artificial aísla la firma del latido cardíaco de otros campos magnéticos generados por la tierra, la roca o maquinaria cercana. Antes de su despliegue en combate real, la tecnología se había probado exitosamente en entornos controlados, entre ellos vuelos de helicópteros Black Hawk, y existían planes para su integración en cazas F-35.
Durante un pronunciamento en la Casa Blanca, el director de la CIA, John Ratcliffe, subrayó la eficacia de la herramienta. Afirmó que la agencia «alcanzó nuestro objetivo principal al encontrar y confirmar que uno de los mejores y más valientes de América estaba vivo y oculto en una grieta de la montaña, invisible para el enemigo, pero no para la CIA».
El alcance efectivo del Murmullo Fantasma depende de condiciones atmosféricas y geológicas, pero en esta ocasión la agencia logró detectar al piloto a aproximadamente 64 kilómetros de distancia. Trump comparó la hazaña con «encontrar una aguja en un pajar», y elogió el papel crucial de la CIA al localizar «ese pequeño punto».
Una vez obtenida la ubicación precisa, la información se transmitió al Secretario de Guerra, Pete Hegseth, y posteriormente al Salón Oval. La fase de ejecución del rescate comenzó inmediatamente. Tras la confirmación de la posición del aviador, equipos de asalto y unidades de extracción entraron en acción para completar el rescate sin bajas adicionales.
El Murmullo Fantasma representa un avance significativo en técnicas de percepción no intrusivas. Históricamente, la magnetometría tradicional se empleaba en geofísica para detectar estructuras subterráneas o en la prospección de minerales. La evolución hacia sensores cuánticos ha permitido ahora medir variaciones extremadamente pequeñas en campos magnéticos, con aplicaciones militares y civiles.
En el ámbito de la defensa, tecnologías similares incluyen sistemas de reconocimiento por infrarrojos y radares de apertura sintética. Sin embargo, la capacidad de identificar campos biomagnéticos añade una capa totalmente nueva de precisión, particularmente en misiones de búsqueda y rescate en territorios hostiles o de difícil acceso.
Al margen de los detalles técnicos específicos, que la CIA mantiene bajo estricto secreto, el éxito de esta operación marca un precedente. Se espera que, tras las pruebas iniciales, el Murmullo Fantasma se incorpore en futuras misiones de recuperación de personal, así como en la vigilancia de objetivos ocultos.
Ratcliffe no respondió a preguntas de la prensa tras el anuncio, manteniendo la reserva sobre aspectos operativos y de diseño del sensor. En tono de broma, Trump aludió al carácter confidencial del dispositivo: «Podría ser clasificado; en ese caso tendría que enviar a alguien a la cárcel si hablara de ello», bromeó el presidente al elogiar al director de la CIA.


