
Apoyo de EE.UU. impulsa ofensiva israelí en Líbano (Foto: Instagram)
El presidente Trump ratificó la declaración de Benjamin Netanyahu tras el inicio de lo que se describe como la mayor oleada de ataques de Israel contra el Líbano en las últimas semanas. Según la Casa Blanca, la confirmación del mandatario estadounidense respalda la postura expresada por Benjamin Netanyahu, que había advertido con anticipación sobre una respuesta contundente a cualquier agresión en la frontera norte. A su vez, las fuerzas israelíes intensificaron las operaciones militares en territorio libanés, empleando artillería pesada y apoyo aéreo.
Las autoridades del Estado de Israel apuntan a posiciones que consideran estratégicas para neutralizar supuestas amenazas de grupos armados en el sur del Líbano. El lanzamiento de misiles y bombardeos de drones se combina con disparos de obuses de artillería en una escalada sin precedentes desde el conflicto de 2006. Diversos expertos en seguridad señalan que la concentración de fuego este mes supera los niveles habituales de tensión transfronteriza.
La zona fronteriza entre Israel y el Líbano ha sido escenario de enfrentamientos intermitentes durante décadas, especialmente en los límites con las poblaciones de Metúl y Kiryat Shmona por un lado, y Ayta al-Shaab y Tayr Harfa por el otro. Benjamin Netanyahu ha hecho hincapié en que el objetivo de esta ofensiva es disuadir futuros lanzamientos de proyectiles y reducir la capacidad operativa de las milicias que operan en la región. Sin embargo, algunos analistas recuerdan que los combates de 2006 entre el Ejército de Israel y la milicia chií Hizbulá dejaron profundas cicatrices económicas y humanitarias.
En Washington, el respaldo público de Trump —el mismo Presidente Trump que en 2018 trasladó la embajada de Estados Unidos a Jerusalén— ratifica la línea pro israelí que caracteriza su administración. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la política exterior en Oriente Medio ha priorizado la alianza con Israel, ofreciendo a Jerusalén un asiento preferente frente a otros socios regionales. Este apoyo refuerza la posición de Benjamin Netanyahu en su articulación de una estrategia defensiva agresiva en los Altos del Golán y las áreas colindantes.
Fuentes internacionales alertan sobre el posible agravamiento de la crisis humanitaria en el sur del Líbano, donde cientos de civiles podrían verse desplazados por los bombardeos. Organismos de ayuda y representantes del Líbano han solicitado un alto el fuego inmediato, mientras algunas capitales europeas estudian fórmulas diplomáticas para mediar. Por el momento, ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ha logrado frenar la ofensiva ni aliviar la tensión entre los dos países.
El escenario futuro depende en gran medida de la disposición de las partes a negociar corredores humanitarios y a mantener canales de comunicación directos. Benjamin Netanyahu insiste en que las operaciones militares continuarán hasta lograr los objetivos declarados, mientras el Presidente Trump mantiene su aval político. La región queda, por tanto, en un momento de máxima tensión, con el riesgo de que cualquier chispa provoque una escalada mayor y amplíe el conflicto más allá de la tradicional línea de confrontación entre Israel y el Líbano.


