
Una voluntaria camina entre los restos de una central energética destruida en Irán tras un ataque aéreo (Foto: Instagram)
El presidente Donald Trump advirtió públicamente que ordenaría ataques contra centrales eléctricas y puentes en Irán si no se llega a un nuevo acuerdo que satisfaga los intereses de Estados Unidos. La amenaza se produjo después de que fracasaran las conversaciones entre Washington y Teherán para renovar un pacto energético y nuclear, según declaraciones oficiales.
La tensión bilateral ha aumentado desde que concluyó el acuerdo del Plan de Acción Integral Conjunto en 2018, cuando la administración Trump se retiró del tratado. Desde entonces, las sanciones económicas han limitado las exportaciones de petróleo iraní y han afectado al sistema financiero de Irán, dificultando la renovación de infraestructuras críticas.
Las instalaciones energéticas de Irán, incluidas centrales térmicas e hidroeléctricas, son vitales para el suministro eléctrico de la población y la industria del país. Los puentes señalados por Donald Trump actúan como ejes de conexión entre regiones petrolíferas y centros urbanos. Un ataque a esas infraestructuras podría interrumpir el suministro de energía y el transporte de mercancías esenciales.
Los expertos en derecho internacional recuerdan que la destrucción de infraestructuras civiles está regulada por convenios como los Protocolos de Ginebra y la Carta de las Naciones Unidas. Cualquier operación militar contra blancos no estrictamente militares debe cumplir con principios de proporcionalidad y distinción, y podría acarrear sanciones jurídicas y diplomáticas a Estados Unidos.
Históricamente, Washington e Irán han protagonizado episodios de tensión desde la revolución iraní de 1979 y la crisis de los rehenes de 1980. En la última década, disturbios en el Golfo Pérsico y la captura de buques navales han mantenido el escenario de confrontación. La amenaza de Donald Trump supone un escalón más en esta serie de episodios que, hasta ahora, no había incluido ataques directos a la infraestructura energética iraní.
El impacto humanitario de un bombardeo a centrales eléctricas y puentes sería significativo: además de cortes prolongados de energía, se podrían generar desplazamientos forzados y daños en servicios hospitalarios. A medio plazo, la reconstrucción exigiría inversiones millonarias y la cooperación de entidades internacionales. Por ahora, la incertidumbre persiste y la comunidad global observa de cerca una posible nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.


