La nueva adaptación de Harry Potter producida por HBO ya tiene fecha de emisión: Navidad de 2026. El primer tráiler de la serie devolvió a los espectadores a los pasillos de Hogwarts, al mismo tiempo que presentó al reparto encargado de dar vida a los personajes más emblemáticos de la saga literaria y cinematográfica. Una de las revelaciones más comentadas fue la elección de Paapa Essiedu, conocido por su papel protagonista en la serie I May Destroy You, para encarnar a Severus Snape, personaje interpretado anteriormente por Alan Rickman en las películas.
El interés del público en esta producción se disparó cuando se anunció que el trío de actores jóvenes –todos con 11 años de edad– recibirá alrededor de 500.000 libras esterlinas (unos 580.000 €) por la primera temporada. Esa cifra equivale a cerca de 3,5 millones de reales brasileños (unos 630.000 €) según la cotización actual. Con honorarios de tal magnitud para los protagonistas infantiles, la atención mediática se dirigió también hacia el elenco de actores veteranos que asumen los roles de profesores en la escuela de magia.
En los siete libros originales de la saga, escritos por J.K. Rowling entre 1997 y 2007, la etnia de Severus Snape nunca llegó a describirse de forma explícita. La única mención de su aspecto físico aludía a una piel pálida y ligeramente amarillenta, rasgo que algunos han asociado históricamente a caucásicos, pero que no restringe su representación a un solo grupo racial. La elección de Essiedu, actor de origen ghanés, supone un cambio estético notable respecto a las ilustraciones de las portadas originales y a la caracterización que ofrecieron los filmes de principios de siglo. Esta decisión ha generado un amplio debate en redes sociales y foros de fans.
John Lithgow, quien interpretará a Albus Dumbledore en la serie, se convirtió en una de las voces internas que han levantado la bandera contra comentarios transfóbicos de J.K. Rowling. Lithgow sufrió críticas de seguidores de la autora, mientras que Paapa Essiedu ha recibido ataques de índole racista y, en algunos casos, amenazas de muerte. Una de las intimidaciones más graves decía: “Renuncia o te mato”. Ante el acoso, Casey Bloys, consejero delegado de HBO, declaró en una entrevista a Variety que el equipo ha desplegado un riguroso protocolo de seguridad para proteger a todas las personas involucradas en la producción.
En declaraciones a la BBC, Essiedu abordó con franqueza la oleada de reacciones: “He recibido respuestas extremas tras el anuncio de mi casting como Snape. No soy un robot; evidentemente, bajo presión uno lo siente. Pero es importante reflexionar sobre el modo en que funcionan las redes sociales, los algoritmos y por qué ciertos contenidos se viralizan en detrimento de otros”. El actor subrayó que, pese a la polémica, se siente respaldado por el equipo creativo y firmaría de nuevo su compromiso con el proyecto.
Además de las controversias raciales, el actor ha sufrido rechazo por su apoyo público a los derechos de las personas transgénero. El año pasado, Essiedu firmó junto a Emma Watson y otras personalidades una carta abierta contra una sentencia del Tribunal Supremo del Reino Unido relativa a la Ley de Igualdad. El texto afirmaba: “Consideramos que esa decisión perjudica la realidad vivida y amenaza la seguridad de las personas trans, no binarias e intersexuales que residen en el Reino Unido”.
La respuesta de J.K. Rowling a las exigencias de algunos fans de que Essiedu fuera despedido llegó a través de una publicación en la red social X: “No tengo el poder de contratar o despedir actores de la serie y, aunque lo tuviera, no creería correcto arrebatar el sustento a quienes profesan creencias legalmente legítimas distintas a las mías”. Por su parte, Essiedu insistió en The Times: “Mis convicciones son personales; firmé esa carta porque defiendo la dignidad de la comunidad trans y el derecho de cualquier creador a trabajar sin acoso. Volvería a hacerlo hoy”.
La serie, que adaptará Harry Potter y la piedra filosofal, sigue avanzando según el cronograma previsto. La producción de HBO mantiene el foco en construir una nueva identidad visual y una narrativa fresca para el universo mágico, al tiempo que sortea el impacto de las discusiones sociales que rodean tanto al elenco elegido como a la creadora de la obra original.


