Andreza de Souza Gomes Silva, de 30 años, fue asesinada a tiros dentro de su casa en el barrio Calafate, en la zona Oeste de Belo Horizonte. El principal sospechoso es su marido, Helbert de Souza Gomes Silva, de 31 años, quien fue detenido in fraganti por la Policía Militar.
Según el informe de la Policía Militar, Andreza recibió cuatro disparos en el interior de la vivienda. La víctima llegó a ser socorrida y trasladada al Hospital João XXIII, un importante centro de atención pública en Belo Horizonte, pero no resistió las graves lesiones y falleció poco después de su ingreso.
Inicialmente, el detenido intentó desviar la investigación alegando que Andreza había sido tiroteada por un exnovio. Sin embargo, tras un cuidadoso interrogatorio, el hombre confesó el crimen. De acuerdo con su declaración, llevaba unos cinco años de convivencia con la víctima y había desarrollado una fuerte sospecha de infidelidad. Afirmó creer que su esposa mantenía una relación con otro hombre dentro de la misma casa y aseguró que los disparos fueron motivados por esa presunta traición.
El sospechoso también reveló que había alquilado la pistola utilizada en el homicidio, una arma de calibre 9 milímetros de fabricación turca con la numeración raspada. Los agentes localizaron el arma oculta en la vivienda poco después del arresto. El hecho de que la numeración estuviera borrada sugiere que el arma podría proceder del mercado negro, un problema creciente en varias regiones de Brasil.
De acuerdo con registros policiales, Helbert cuenta con antecedentes por tráfico de drogas, porte ilegal de armas, tentativa de homicidio, robo, violencia doméstica y tortura. Existen denuncias previas en las que la propia Andreza figura como víctima de agresiones.
El caso quedó a cargo de la Policía Civil de Minas Gerais, que llevará a cabo las investigaciones formales. En Brasil, la Policía Militar actúa como fuerza de primera respuesta y detiene a los sospechosos en flagrante, mientras que la Policía Civil se encarga de indagar, recopilar pruebas y remitir el caso al Ministerio Público para la posible formulación de cargos.
Este asesinato se enmarca en un contexto de violencia de género que sigue siendo alarmante en Brasil. Desde 2015, el feminicidio está tipificado como un agravante del homicidio en el Código Penal brasileño, estableciendo penas más severas cuando la víctima es asesinada por su condición de mujer. Además, la Ley Maria da Penha, promulgada en 2006, busca prevenir la violencia doméstica y familiar contra la mujer mediante medidas cautelares y protección inmediata para las víctimas.
Organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil informan que cada año se registran en Brasil miles de casos de violencia de género, de los cuales una parte significativa se clasifica como feminicidio. En 2024, según datos preliminares del Ministerio de la Mujer, más de 1.200 mujeres perdieron la vida bajo circunstancias que apuntan a este tipo de violencia.
El barrio Calafate, situado en la región Oeste de Belo Horizonte, reúne a una población diversa y ha sido escenario de episodios de violencia doméstica que reflejan un problema estructural. Las autoridades locales impulsan campañas de concienciación y fortalecen la cooperación entre fuerzas policiales, atención médica y centros de apoyo a víctimas.
El Hospital João XXIII, donde Andreza fue atendida, es reconocido por sus servicios de urgencias y por participar en programas de formación para médicos y enfermeros en el abordaje de casos de violencia. Aun así, la rapidez de las agresiones con arma de fuego pone en evidencia las dificultades para prevenir situaciones extremas.
El caso de Andreza Gomes Silva pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de fortalecer las políticas públicas y de garantizar el cumplimiento efectivo de las leyes contra la violencia de género. Las autoridades de Minas Gerais mantienen abierta la investigación para determinar todas las circunstancias del crimen y asegurar que el responsable enfrente la justicia conforme a la legislación brasileña.


