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Comediante Learnmore Jonasi enfrenta proceso de 24,84 millones de euros por broma sobre “El Rey León”

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Learnmore Jonasi, humorista demandado por 24,84 M€ tras su broma sobre “El Rey León” (Foto: Instagram)

Una broma relacionada con la canción de apertura de la película El Rey León se ha convertido en una disputa judicial millonaria. El humorista zimbabuense Learnmore Jonasi, cuyo nombre real es Learnmore Mwanyenyeka, está siendo demandado por Lebohang Morake, autor del famoso canto inicial de “Circle of Life”, por un importe de 24,84 millones de euros. La acusación sostiene que el cómico dañó la reputación del compositor al presentar una traducción errónea y satírica de la letra en un podcast.

La controversia comenzó en un episodio del programa One54 en febrero. Durante el programa, Jonasi afirmó que los presentadores estaban cantando los versos de forma equivocada y explicó que la frase “Nants’ingonyama bagithi Baba” estaba en zulú. Insistió en que no la arruinaran y aseguró que el verdadero significado era: “Mira, hay un león. ¡Dios mío!”. Su coprotagonista, Akbar, se mostró sorprendido, comentando que siempre había pensado que la letra tenía un trasfondo majestuoso, pero Jonasi mantuvo su versión humorística.

Disney, por su parte, difunde una traducción oficial que reza: “Salve al rey, todos nos inclinamos ante su presencia”. Aunque la palabra “ingonyama” puede traducirse literalmente como “león”, los abogados de Morake argumentan que en el contexto de la canción funciona como metáfora de la realeza. Según la demanda, el cómico habría distorsionado deliberadamente una pieza vocal africana basada en tradiciones sudafricanas, lo que habría supuesto un menoscabo al patrimonio cultural del compositor.

La situación dio un giro inesperado cuando Jonasi recibió la notificación judicial en pleno espectáculo de stand-up. El momento fue captado en vídeo y compartido por el propio artista en sus redes sociales. En la grabación, interrumpe su rutina al leer un papel amarillo y anuncia al público que está siendo demandado por una broma sobre El Rey León.

Jonasi reaccionó con ironía: confesó sentirse nervioso, aseguró que había desarrollado alergia al gluten y bromeó diciendo que finalmente se sentía estadounidense. Se dirigió a la audiencia preguntando si había algún abogado presente. Más tarde, en sus redes, expresó su incredulidad ante el proceso y calificó la situación de “ridícula”.

El equipo legal de Morake sostiene que Jonasi presentó su versión como un hecho irrefutable, no como un recurso humorístico, por lo que no estaría amparado por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza la libertad de expresión —especialmente de los humoristas— ante acusaciones de difamación.

Antes de acudir a los tribunales, ambas partes intentaron resolver el conflicto de manera privada, pero el diálogo se rompió con rapidez. Jonasi afirma que contactó a Morake como admirador de su obra y propuso grabar un vídeo conjunto para explicar el verdadero significado de la letra, admitiendo su desconocimiento sobre la profundidad cultural de los versos. Según el humorista, todo se torció cuando Morake le dirigió insultos y le llamó “idiota”, tras lo cual Jonasi decidió poner fin a la comunicación.

Morake, por su parte, respondió al día siguiente con un comunicado en el que se disculpaba si sus palabras habían ofendido a alguien, pero mantenía firme su postura en la disputa. El compositor argumentó que Jonasi estaba menospreciando un trabajo que inspira a personas de todo el mundo desde hace más de cincuenta años y que, en su opinión, se estaba aprovechando de la viralidad negativa.

La campaña judicial de 24,84 millones de euros sigue en marcha y Jonasi ha lanzado una recaudación de fondos en línea que ha reunido más de 9.000 euros. Además, vende productos personalizados para sufragar los gastos de su defensa. En sus llamadas públicas insiste en la búsqueda de un buen abogado que adopte su caso y reafirma su determinación de luchar contra la demanda.

En el centro de la controversia se debate ahora el límite entre la libertad creativa de un comediante y la protección de la integridad cultural e intelectual de un compositor. Mientras el litigio no se resuelva, la broma sobre este clásico de Disney continúa siendo uno de los temas más comentados en el ámbito del entretenimiento internacional.

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