Investigadores identificaron una araña con características simultáneas de macho y hembra en países del sur y sureste de Asia, como India, Indonesia, Malasia y Tailandia. El ejemplar fue analizado en el Museo de Historia Natural de la Universidad Chulalongkorn, en Tailandia.
El caso involucra el fenómeno conocido como ginandromorfismo, una condición rara en la que un único individuo presenta rasgos sexuales distintos en lados opuestos de su cuerpo. Este tipo de condición se observa con más frecuencia en insectos, particularmente en lepidópteros como algunas mariposas y polillas, pero también ha sido documentado en aves, crustáceos y otros grupos de invertebrados y vertebrados.
Antes de este descubrimiento, únicamente se habían registrado dos casos similares en arañas migalomorfas, ambas pertenecientes a la familia Theraphosidae. Estas especies suelen mostrar un marcado dimorfismo sexual: las hembras alcanzan aproximadamente 2,5 centímetros de longitud y exhiben una coloración naranja intensa, mientras que los machos miden en torno a 1,5 centímetros y presentan tonalidades grisáceas.
Las arañas migalomorfas se caracterizan por excavar madrigueras en el suelo con galerías en forma de «Y», desde las cuales acechan a sus presas. Su ciclo de vida y comportamiento reproductivo han sido objeto de múltiples estudios debido a su relevancia ecológica y a su gran variabilidad morfológica.
El ginandromorfismo se origina, en términos generales, por errores durante la división celular en las etapas iniciales del desarrollo embrionario. En algunos casos, puede deberse a la pérdida o ganancia de cromosomas sexuales en una de las células hijas, lo que genera un mosaico genético. Otra hipótesis sugiere la fertilización de un óvulo por dos espermatozoides distintos o la fusión parcial de dos cigotos iniciales con cromosomas sexuales diferentes. En el caso de los artrópodos, este fenómeno brinda información valiosa para el estudio de los mecanismos de determinación sexual, que en muchos insectos implica sistemas haplodiploides o cromosomas sexuales no homogéneos.
Para documentar este ejemplar, los investigadores emplearon técnicas de observación morfológica detallada, fotografía de alta resolución y comparaciones con especímenes de referencia almacenados en colecciones entomológicas y aracnológicas. Además, han recomendado la realización de pruebas moleculares —como análisis de secuenciación de ADN mitocondrial y nuclear— para determinar con precisión el origen genético de las dos mitades sexuales y establecer si existen mutaciones puntuales o reorganizaciones cromosómicas.
Según los autores del estudio, «con base en los casos registrados, se puede inferir que nuestro ejemplar de ginandromorfo corresponde de forma semejante al primer caso descrito, caracterizado por asimetría bilateral y manifestación de ambos sexos en lados opuestos. Sin embargo, la causa definitiva de este ginandromorfismo sigue siendo incierta». La hipótesis principal apunta a la pérdida de cromosomas sexuales durante la formación del embrión, posiblemente influenciada por factores ambientales o infecciosos.
El registro de un ginandromorfo en arañas migalomorfas aporta datos inéditos sobre la plasticidad del desarrollo y la diversidad reproductiva en arácnidos, un grupo clave para el control biológico de plagas y la salud de los ecosistemas. Los expertos destacan que conocer la frecuencia y las condiciones que propician este fenómeno podría ayudar tanto a la taxonomía como a la conservación de especies de arañas amenazadas.
En el ámbito académico, este hallazgo se sitúa en la continuidad de estudios sobre anomalías sexuales y cromosómicas en artrópodos, que datan de finales del siglo XIX. Con cada nuevo caso documentado se refuerza la necesidad de combinar enfoques clásicos de morfología con los métodos modernos de genética molecular para desentrañar los procesos que generan variaciones tan extraordinarias en la naturaleza.


