El comandante de un Airbus A320 de Swiss International Airlines sufrió un desmayo durante la aproximación para el aterrizaje en el aeropuerto de Niza (Francia) el 26 de agosto de 2018, cuando operaba el vuelo LX-564 procedente de Zúrich (Suiza). En ese momento transportaba a 166 pasajeros a bordo y el incidente obligó al copiloto a asumir el control de la aeronave de manera urgente, tras los movimientos involuntarios que provocó la caída de conciencia del comandante sobre los mandos.
Según el informe publicado por el Consejo Suizo de Investigación de Seguridad en los Transportes (Swiss Transportation Safety Investigation Board), el piloto informó al primero de los oficiales de vuelo de un malestar general justo antes de iniciar la fase de descenso. Traspasó los controles al copiloto y, en cuestión de segundos, perdió totalmente la conciencia, colapsando sobre los mandos. El avión, equipado con los sistemas de piloto automático desconectados en esa fase, experimentó entonces movimientos bruscos que desviaron la trayectoria prevista.
Durante aproximadamente veinte segundos, la aeronave se salió de la senda de planeo, inclinándose lateralmente y perdiendo altitud por debajo del perfil planeado. En ese espacio de tiempo crítico, el Airbus A320 descendió hasta quedar a escasos metros de la superficie del mar en la costa de la Côte d’Azur. El copiloto, tras estabilizar la aeronave y borrar la trayectoria errática, continuó la aproximación y condujo el aparato con éxito hasta la pista 04L del aeropuerto de Niza.
En el momento en el que la aeronave se encontraba a cerca de sesenta metros del suelo, el comandante recuperó la conciencia. Siguiendo las instrucciones del copiloto y del personal de cabina, se le ordenó no volver a manipular los mandos hasta el aterrizaje completo. Una vez en tierra, el copiloto informó al control de tráfico aéreo sobre una emergencia médica. El comandante volvió a encontrarse indispuesto y llegó a vomitar en la cabina, por lo que fue atendido por el servicio sanitario del aeródromo.
La investigación determinó que la causa probable del desmayo fue una intoxicación alimentaria previa al vuelo, afección que presentó síntomas durante todo el trayecto. En aviación civil, los pilotos deben someterse a rigurosos exámenes médicos periódicos y declarar cualquier condición que pueda afectar su rendimiento. No obstante, los periodos de incubación de ciertas toxiinfecciones pueden coincidir con las operaciones de vuelo, por lo que las aerolíneas incluyen en sus protocolos procedimientos de actuación ante incapacitación de un comandante.
El Airbus A320, uno de los modelos de pasillo único más difundidos en el mundo, dispone de sistemas de redundancia como el piloto automático y el fly-by-wire, cuyo objetivo es asistir a la tripulación y mitigar posibles errores de control. Sin embargo, en la fase final de aproximación y aterrizaje, a veces se requiere que ambos pilotos mantengan el control manual para ajustar la trayectoria con precisión. En este caso, el copiloto puso en práctica los principios de Crew Resource Management (CRM), que establecen pautas de comunicación y reparto de funciones en situaciones de alta carga de trabajo.
Históricamente, existen otros episodios documentados de incapacitación de pilotos durante el vuelo. Uno de los casos más conocidos tuvo lugar en 1972, con el vuelo Eastern Air Lines 401, cuando la tripulación se concentró en una indicación luminosa averiada y pasó por alto señales críticas de altitud, provocando el accidente. Los protocolos de seguridad aéreos han ido evolucionando desde entonces, incorporando mejores sistemas de alerta y procedimientos de coordinación que contribuyen a reducir riesgos.
Este incidente en Niza vuelve a poner de manifiesto la importancia de la formación médica básica del personal de vuelo, así como de la capacidad de respuesta inmediata ante emergencias. Tanto los operadores de aerolíneas como las autoridades reguladoras trabajan de forma continua en la elaboración de protocolos que garanticen la máxima seguridad de pasajeros y tripulación.


