
Flightradar24 muestra la intercepción de las trayectorias de ASA294 (Alaska) y FDX721 (FedEx) antes de la arremetida. (Foto: Instagram)
El servicio de control aéreo ordenó una arremetida inmediata que impidió que un avión de Alaska y un carguero de FedEx llegaran a entrar en colisión durante la fase de aproximación a pista. Con esta maniobra, los pilotos de ambas aeronaves recuperaron la separación vertical y horizontal establecida por los reglamentos de tráfico aéreo. El avión de Alaska ralentizó su descenso, mientras que el carguero de FedEx ajustó su trayectoria, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de la torre. El caso se encuentra actualmente bajo investigación oficial.
Una arremetida, o “go-around” en terminología internacional, es una maniobra estándar que ordena el control aéreo cuando se detecta una posible pérdida de separación o condiciones adversas en la pista. Consiste en interrumpir el aterrizaje y ascender nuevamente, ajustando la potencia de los motores y la configuración de flaps para ganar altitud. Este procedimiento está contemplado en todas las cartillas de operación de aerolíneas y aeroportuarias, pues garantiza la seguridad al ofrecer una segunda oportunidad para un aterrizaje exitoso.
El vuelo comercial de pasajeros operado por Alaska y el vuelo de carga gestionado por FedEx coincidieron en altitudes y trayectorias cercanas en el mismo espacio aéreo. Ambos aviones estaban equipados con transpondedores y sistemas de alerta de tráfico (TCAS), que contribuyen a detectar proximidad con otras aeronaves. No obstante, la orden de arremetida llegó directamente desde la torre de control, reforzando la primacía de las instrucciones humanas en situaciones críticas de tráfico saturado o con posibles interferencias en la comunicación.
Las autoridades competentes han iniciado una investigación para determinar las causas que motivaron la dispersión de trayectoria que provocó la orden de arremetida. Entre los aspectos que se analizan figuran las grabaciones de las comunicaciones por radio, los datos de los radares de aproximación y los parámetros de vuelo registrados en las cajas negras. Asimismo, se revisarán los procedimientos aplicados por los controladores y la tripulación de ambos aviones, con el fin de verificar el cumplimiento de los protocolos de seguridad aérea vigentes.
Los incidentes que requieren una arremetida no son frecuentes, pero representan una parte esencial del arsenal de seguridad en cualquier aeropuerto. Históricamente, la implantación de procedimientos de separación vertical y horizontal ha reducido drásticamente el riesgo de colisiones en ruta y en maniobras de aproximación. La formación continua de los controladores y pilotos en simuladores, así como los sistemas automáticos de alerta, contribuyen a mantener niveles de seguridad muy elevados en la aviación civil.
Mientras avanza la investigación, se espera que los operadores de Alaska, FedEx y los servicios de control aéreo emitan recomendaciones o actualizaciones en sus manuales operativos. Las conclusiones ayudarán a reforzar las prácticas existentes y a identificar posibles áreas de mejora en la coordinación entre las distintas dependencias y las tripulaciones. De este modo, se persigue consolidar los estándares de seguridad que eviten riesgos y garanticen la integridad de pasajeros, carga y aeronaves.


