El actor Jackie Chan ha confirmado que tiene la intención de destinar su fortuna, valorada en más de 400 millones de dólares (unos 370 millones de euros), a instituciones de caridad y no a su hijo, Jaycee Chan. La declaración ha vuelto a ocupar titulares con motivo de la proximidad de su 72º cumpleaños, que se celebra el 7 de abril. Según Chan, la mayor parte de su patrimonio —equivalente a cerca de 380 millones de euros tras convertir los 2.100 millones de reales brasileños mencionados en sus anteriores declaraciones— irá a parar a la Jackie Chan Charitable Foundation, la entidad benéfica que él mismo creó para financiar proyectos sociales en todo el mundo.
La Jackie Chan Charitable Foundation, establecida en 1988, centra sus actividades en tres ámbitos principales: ayuda a víctimas de desastres naturales, programas de educación para niños en situación de vulnerabilidad y proyectos sanitarios en zonas desfavorecidas. Durante el terremoto de Sichuan en 2008, la fundación canalizó donaciones que superaron los dos millones de euros para labores de rescate, suministro de medicinas y reconstrucción de escuelas. A lo largo de las últimas tres décadas, esta organización ha colaborado con organismos internacionales como UNICEF y Médicos Sin Fronteras, además de ofrecer becas académicas en el sureste de Asia.
Jackie Chan ha subrayado en varias entrevistas que su postura no es nueva, aunque ha vuelto a cobrar relevancia con la cercanía de su aniversario. En su opinión, ceder recursos no ganados por el propio esfuerzo puede llevar al desinterés y al despilfarro. “Las personas deben construir su independencia financiera”, ha dicho el intérprete de Acción China. “Si él es capaz, conseguirá hacer su propia fortuna”, añadió al referirse a Jaycee Chan, hijo de 44 años que comparte su madre con la actriz taiwanesa Joan Lin.
Jaycee Chan se dedica principalmente a la música y al cine en China, pero hasta la fecha no ha alcanzado la misma notoriedad empresarial que su padre. Chan también es padre de Etta Ng Chok Lam, de 26 años, fruto de una relación anterior con la artista Elaine Ng Yi-Lei. En el pasado, ambas líneas familiares han suscitado la atención mediática, pero el actor siempre ha defendido la idea de que cada descendiente debe forjar su propio camino.
Además de sus compromisos filantrópicos, Jackie Chan ha continuado muy activo en el ámbito deportivo y de representación institucional. Recientemente participó en las ceremonias y acciones promocionales de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, incluyendo el relevo de la antorcha. Esta vinculación con los grandes eventos internacionales forma parte de una trayectoria que abarca más de 50 años en el cine y la televisión, con títulos emblemáticos como “Operación Dragón”, “Hora Punta” y “Karate Kid 2”.
En la industria del entretenimiento, no es infrecuente que celebridades de alto perfil decidan donar parte de su legado a fines benéficos. Figuras como Paul Newman y Bob Geldof impulsaron en su momento fundaciones dedicadas a combatir la pobreza y a promover la educación. En el contexto oriental, Jackie Chan ha sido uno de los pioneros al establecer una estructura formal para gestionar sus donaciones, algo que en algunos países de Asia puede sufrir reticencias burocráticas o fiscales.
El anuncio de Chan se suma a las recientes iniciativas de transparencia en la planificación de patrimonios de actores y deportistas. A la hora de elaborar un testamento, muchas celebridades optan por designar porcentajes concretos a fundaciones propias o aliadas, garantizando así que esos fondos no queden sometidos a procesos complejos tras su fallecimiento. La decisión de Jackie Chan de priorizar la labor social refleja una tendencia creciente en la que el legado personal se vincula de forma directa con el bien común, más allá de las herencias familiares tradicionales.


