La perra Flora, de raza Cocker Spaniel, regresó a casa nueve años después de haber sido robada del jardín de la familia Harvey, en Little Maplestead, Inglaterra. El reencuentro tuvo lugar el pasado fin de semana, tras la intervención de un hombre que compró al animal por internet y decidió contactar con una organización de rescate al sospechar que la procedencia no era legal.
Flora y otro perro de la familia, Clover, desaparecieron el 30 de octubre de 2017. Aquella mañana, ambos fueron sustraídos del jardín en plena luz del día. Desde entonces, los Harvey emprendieron búsquedas exhaustivas y lanzaron campañas en redes sociales y cartelería local para intentar localizarlos, sin hallar pista alguna durante casi una década.
La situación dio un vuelco cuando, hace aproximadamente tres años, un particular adquirió una perra que se ajustaba a la descripción de Flora en un puesto de conveniencia. Al cabo de un tiempo, empezó a sospechar de la procedencia del animal y se puso en contacto con Beauty’s Legacy Animal Search Team, una ONG británica especializada en la localización de mascotas desaparecidas. Esta organización colabora con refugios y veterinarios para llevar un registro de microchips y cotejar datos de animales robados o perdidos.
Tras recibir la alerta, los rescatadores acudieron al lugar donde vivía la perra. Gracias al microchip implantado de forma obligatoria, pudieron identificar oficialmente a Flora y coordinar su devolución a los Harvey. Rebecca Harvey, tutora del animal, describió la escena como “un momento agrio y a la vez maravilloso”. “Nos quedamos en estado de choque. Yo ni siquiera era capaz de hablar”, relató emocionada. A pesar del paso del tiempo, Flora reconoció a su dueña de inmediato: “Vino corriendo hacia mí meneando la cola”, añadió Rebecca.
El regreso de Flora cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que el padre de Rebecca, gran amante de los animales, falleció hace cuatro años y medio sin haber sabido nunca qué pudo pasarles a los dos perros. La familia admite que, aunque la alegría es inmensa, el recuerdo de aquel triste suceso permanece vivo. Además, la perra muestra señales de haber pasado por situaciones de cría intensiva y malos cuidados: presenta desgaste en la dentadura, cicatrices leves y ciertos problemas ortopédicos compatibles con camadas frecuentes.
En el Reino Unido, la implantación de microchips a mascotas es obligatoria desde 2016. Este sistema permite un registro centralizado que facilita la identificación de animales y su devolución a los propietarios. Organizaciones como Beauty’s Legacy Animal Search Team operan con bases de datos públicas y privadas, colaborando con refugios, clínicas veterinarias y fuerzas del orden para rastrear animales robados, perdidos o abandonados. Las cifras oficiales sitúan en varios miles los casos de perros sustraídos anualmente, siendo la raza Cocker Spaniel una de las más afectadas por su popularidad.
La familia Harvey ya ha iniciado una nueva campaña para encontrar a Clover, el segundo perro desaparecido en 2017. Rebecca concluye: “No dejaremos de buscar hasta reunirlos de nuevo. Queremos que ambos vivan sus años de vejez con nosotros, rodeados de cariño y tranquilidad”. Mientras tanto, Flora recibirá cuidados veterinarios para paliar las secuelas físicas y emocionales de su largo periplo, y se integrará gradualmente en el entorno familiar que tanto tiempo tardó en recuperar.


