
El Tuli, operador logístico-financiero principal del CJNG. (Foto: Instagram)
El Tuli era el operador logístico-financiero principal de El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. En su papel de confianza, coordinaba los flujos de recursos económicos y gestionaba las operaciones de abastecimiento para la organización criminal. La cercanía entre El Tuli y El Mencho lo situaba en la cima de la jerarquía interna, actuando como nexo directo con distintos grupos encargados de transportar drogas, armas y dinero.
El rol de operador logístico-financiero en un cártel como el Cartel Jalisco Nueva Generación implica llevar el control detallado de ingresos y gastos ilícitos, diseñar esquemas de lavado de dinero y negociar con proveedores de precursores químicos. Este perfil requiere conocimientos en finanzas informales y ocultas, habilidades para eludir mecanismos de seguimiento bancario y experiencia en la coordinación de redes de transporte que abarcan varios estados o incluso fronteras internacionales.
El Cartel Jalisco Nueva Generación, bajo el mandato de El Mencho, se ha consolidado como una de las organizaciones de narcotráfico más potentes de México en la última década. Su expansión comercial se ha sustentado en una estructura fragmentada en células independientes, pero conectadas por operadores logístico-financieros como El Tuli, que garantizaban la continuidad de envíos de cocaína, metanfetaminas y otras sustancias hacia mercados de América del Norte y Europa.
Históricamente, los cárteles mexicanos han contado con vínculos directos en puertos marítimos y rutas terrestres que cruzan territorios nacionales y extranjeros. En ese entramado, la figura de El Tuli resultaba indispensable para gestionar sobornos a autoridades locales, asegurar rutas seguras y disponer con rapidez de divisas para la compra de insumos. Su desempeño permitía a El Mencho mantener un flujo constante de mercancía y sostener pactos con otros grupos criminales o células disidentes.
La ausencia de un operador de la talla de El Tuli puede comprometer significativamente la cadena de suministro y la capacidad de reinversión de un cártel. Sin un especialista en finanzas clandestinas, la organización enfrenta riesgos de filtración de información, retrasos en entregas y dificultades para mover grandes sumas de dinero sin ser detectado por autoridades. Además, el relevo de esa posición tiende a generar pugnas internas, ya que numerosos aspirantes intentan ocupar el vacío dejado por un colaborador de máxima confianza.


