La sueca Marie Engelin, de 50 años, sorprendió a la comunidad médica y al público al convertirse en madre de trillizos luego de un ciclo de fertilización in vitro (FIV) realizado en una clínica de Chipre. Según el relato de Marie y de los profesionales que la atendieron, inicialmente tenían una probabilidad estimada de éxito de apenas el 5 % debido a su edad y condiciones reproductivas. Pese a este pronóstico, la pareja, que ya tenía cuatro hijos de embarazos previos espontáneos, acordó transferir tres embriones con el fin de maximizar sus opciones de gestación.
Todos los embriones implantados se desarrollaron con éxito y, tras un seguimiento riguroso, fue posible asistir al parto de Charlie, Lorinne y Lara, actualmente de ocho meses de edad. El alumbramiento se efectuó mediante cesárea de emergencia —la primera en la trayectoria reproductiva de Marie— después de que se detectaran señales de estrés fetal durante el trabajo de parto. Los trillizos pesaron entre 1 kg y 1,5 kg al nacer y recibieron atención neonatal especializada para garantizar su crecimiento y bienestar.
Durante la gestación, la pareja eligió mantener en privado el número exacto de fetos debido al alto riesgo que implicaba un embarazo múltiple a edad avanzada. “No queríamos preocupar a familiares y amigos antes de tiempo, no sabíamos si todos llegarían a nacer con salud”, explicó Marie. Tras el alumbramiento, la revelación causó sorpresa en el entorno cercano, que celebró la noticia con admiración y cautela.
La familia reside en Uddevalla, al oeste de Suecia, y actualmente cuenta con ayuda profesional para atender las necesidades de los tres bebés y coordinar las guardias nocturnas. Conny, de 59 años, y Marie se turnan para alimentar, cambiar pañales y realizar paseos diarios, con el apoyo de una niñera contratada a tiempo parcial. El entorno sanitario local colabora con monitorización periódica del desarrollo infantil y apoyo psicológico para los progenitores.
Explicación técnica y antecedentes
La fertilización in vitro es una técnica de reproducción asistida en la que los óvulos de la madre se fecundan con espermatozoides en laboratorio y, tras uno o varios días de cultivo, se transfieren al útero. La eficacia de este procedimiento disminuye con la edad materna, debido al descenso de la reserva ovárica y la calidad de los óvulos. Estadísticas internacionales muestran que la tasa de embarazo clínico en mujeres de 45 a 49 años ronda el 1–2 % por ciclo, y apenas el 0,5 % en mayores de 50. El riesgo de complicaciones —preeclampsia, diabetes gestacional, partos prematuros— aumenta significativamente en embarazos múltiples y en mujeres mayores de 40.
En el caso de Marie, la combinación de buena salud general, control obstétrico exhaustivo y decisión informada permitió superar las barreras habituales. El equipo médico advirtió sobre la posibilidad de reducción embrionaria selectiva para disminuir riesgos, pero los padres optaron por mantener la gestación completa. Su experiencia subraya la importancia de la personalización de los tratamientos reproductivos y la atención multidisciplinar en embarazos de alto riesgo.


