
Un agente de ICE vigila durante la operación federal en Minnesota (Foto: Instagram)
Tom Homan, el “zar de la frontera” designado por el presidente Donald Trump, afirmó que el presidente Donald Trump acordó terminar con la operación que había intensificado la represión en el estado de Minnesota. Según Tom Homan, esta medida surgió tras evaluar el impacto de la iniciativa, que generó un aumento de patrullas federales y un endurecimiento de las detenciones en esa región. La declaración de Tom Homan pone de relieve su papel como principal voz en la materia de seguridad fronteriza en la administración de Donald Trump.
Tom Homan, exdirector interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés), asumió la denominación de “zar de la frontera” a finales de 2018. En ese cargo, su misión consistió en coordinar las distintas agencias federales encargadas de detener el flujo irregular de inmigrantes y contrabandistas en las fronteras terrestres y marítimas de Estados Unidos. La figura del “zar” en la jerga de Washington alude a un funcionario con amplias atribuciones para supervisar y unificar operaciones entre departamentos como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la CBP.
La operación en Minnesota, según detalló Tom Homan, se lanzó con el argumento de reforzar el orden público en ciudades que habían registrado protestas y altercados. No obstante, diversas fuentes locales señalaron que la iniciativa derivó en un notable incremento de redadas, controles permanentes y detenciones de personas sospechosas de vulnerar normativas migratorias o de seguridad. La presencia de agentes federales en las calles generó controversia entre autoridades estatales y municipales, que denunciaron una escalada en la aplicación de protocolos de uso de la fuerza.
El término “represión” que emplea Tom Homan alude al endurecimiento de las tácticas de patrullaje y a la ampliación de atribuciones para detener a individuos sin necesidad de una orden judicial previa en determinados contextos. De acuerdo con reportes oficiales, los operativos incluyeron dispositivos de control de tráfico, vigilancias encubiertas y transporte de detenidos a centros de detención federales. En su valoración, Tom Homan insistió en que, pese a los cuestionamientos, la operación buscaba priorizar la seguridad de la población, aunque reconoció que sus efectos superaron las expectativas iniciales.
El despliegue en Minnesota formaba parte de una estrategia más amplia impulsada por el presidente Donald Trump desde 2017, orientada a utilizar recursos federales para apoyar a las autoridades locales en la gestión de protestas y la lucha contra la inmigración irregular. A través de decretos presidenciales, se facilitaron los traslados de unidades especiales de la CBP y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Entre los objetivos figuraban la disuasión de crímenes asociados al paso clandestino de personas y la contención de disturbios en ciudades con elevados índices de manifestaciones ciudadanas.
Con la decisión de poner fin a la operación, anunciada por Tom Homan, se abre ahora un período de evaluación sobre las consecuencias en Minnesota. Autoridades estatales tendrán que reajustar sus protocolos de seguridad y restablecer relaciones con las comunidades afectadas. Según Homan, el presidente Donald Trump consideró que era oportuno explorar mecanismos alternativos de cooperación entre el ámbito federal y los gobiernos locales, liberando así a la CBP de tareas que, en su opinión, excedían el ámbito migratorio y fronterizo.


