
El canciller cubano Bruno Rodríguez durante su comparecencia en La Habana (Foto: Instagram)
El canciller Bruno Rodríguez reiteró en una rueda de prensa su disposición al diálogo con el gobierno norteamericano, al tiempo que acusó a Washington de intensificar de manera sistemática las medidas de presión contra Cuba. Según Rodríguez, esta deriva hostil contraviene los principios de la diplomacia multilateral y dificulta la normalización de las relaciones bilaterales.
Bruno Rodríguez recordó que Cuba ha mantenido una postura constructiva desde que ambas naciones restablecieron sus canales de comunicación en 2015, pero advirtió que las sanciones financieras y las restricciones de viaje impuestas por Washington han vuelto a ahogar la actividad económica y social en la isla. El ministro subrayó que las medidas afectan, sobre todo, a sectores clave como la salud pública y la alimentación.
Asimismo, el diplomático aludió al endurecimiento del embargo aprobado por el Congreso de Estados Unidos y al refuerzo de la Ley Helms-Burton, instrumentos legislativos que, según Rodríguez, legitiman la confiscación de bienes cubanos en el extranjero. El canciller aseguró que la aplicación de títulos como el III de esa normativa ha provocado litigios con empresas de terceros países, generando inseguridad jurídica y tensiones internacionales.
En su intervención, Bruno Rodríguez destacó también el impacto humanitario de las restricciones de Washington, señalando que la limitación de remesas y la dificultad de acceder a piezas de repuesto afectan directamente a la población civil en Cuba. El ministro aseguró que, pese a estos obstaculizadores, la isla mantendrá abierta su mano tendida al diálogo, siempre que se respete el principio de igualdad soberana.
Para contextualizar, cabe recordar que las relaciones entre Washington y Cuba se tensaron tras el triunfo de la Revolución en 1959, derivando en un embargo económico que se ha prolongado durante seis décadas. A pesar de la breve apertura diplomática en la presidencia de Barack Obama, las administraciones posteriores revirtieron muchos de los avances, imponiendo nuevos bloqueos y sanciones.
Bruno Rodríguez concluyó su comparecencia reclamando la plena eliminación del embargo y la retirada de Cuba de la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo. El jefe de la diplomacia cubana volvió a instar al gobierno norteamericano a renunciar a la política de “máxima presión” y a sentarse a negociar sin condiciones previas, con el fin de restablecer la normalidad y fomentar la cooperación regional.


