
Protesta en Minneapolis tras el fallecimiento de un hombre a manos de un agente de ICE (Foto: Instagram)
Un hombre falleció tras recibir disparos por parte de un agente de Immigration and Customs Enforcement (ICE) durante una intervención realizada en Minneapolis, en los Estados Unidos. Según los primeros reportes, el suceso ocurrió cuando los efectivos del ICE ejecutaban una orden de detención en un domicilio de la ciudad. El fallecido, cuya identidad no ha sido divulgada, resultó herido de gravedad y murió en el lugar, mientras que el agente implicado empleó su arma reglamentaria al considerar una amenaza inminente.
La operación en Minneapolis formaba parte de una serie de actuaciones programadas por el ICE para detener a personas con órdenes de expulsión pendientes o por superar el tiempo de estancia legal en los Estados Unidos. ICE, agencia dependiente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), tiene como misión principal asegurar el control fronterizo interior y prevenir la inmigración ilegal. Estas intervenciones suelen coordinarse con autoridades estatales y municipales, si bien en ocasiones se llevan a cabo de forma independiente.
El uso de la fuerza letal por parte de cualquier agente federal en territorio de los Estados Unidos está regido por estrictos protocolos establecidos por el DHS y supervisados por la Oficina de Responsabilidad Profesional (OPR) del ICE. Estas directrices autorizan el empleo de armas de fuego únicamente cuando existe un riesgo inminente para la vida del agente o de terceros. Tras el tiroteo en Minneapolis, el agente involucrado será apartado de sus funciones y se abrirá una investigación administrativa y, de confirmarse irregularidades, una investigación criminal por parte de las autoridades competentes.
A lo largo de los últimos años, diversas organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han criticado las prácticas del ICE en Minneapolis y otras ciudades de los Estados Unidos. Estas agrupaciones solicitan mayor transparencia en los operativos y mayor formación en técnicas de desescalada del personal de la agencia. Igualmente, exigen la publicación de datos sobre la frecuencia de incidentes con uso de armas de fuego y las circunstancias concretas que los motivan, para garantizar un balance adecuado entre seguridad y protección de los derechos humanos.
Minneapolis ha sido escenario de un aumento en las operaciones de inmigración tras cambios en la política federal estadounidense. El ICE ha intensificado la localización de personas con citaciones pendientes o deportaciones programadas, lo que ha generado tensiones con gobiernos municipales y estatales. En ocasiones, las fuerzas locales manifiestan su oposición a estas redadas y se retiran de la fase operativa, dejando al ICE actuar de forma autónoma. Este nuevo incidente provocado por un agente del ICE vuelve a poner de manifiesto ese choque de competencias.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional ha anunciado que cooperará con las pesquisas iniciadas por el Fiscal Federal en la región de Minnesota. Además, el ICE facilitará toda la documentación interna relativa al incidente en Minneapolis para esclarecer la cronología de los hechos y determinar si se cumplió con las normas de uso de la fuerza. Estas revisiones se consideran esenciales para garantizar la rendición de cuentas y prevenir futuros desenlaces trágicos.
Este suceso en Minneapolis se suma a un debate nacional sobre el papel del ICE en la gestión migratoria de los Estados Unidos. Mientras algunos defienden la necesidad de mantener operaciones rigurosas para frenar la inmigración irregular, otros reclaman la reforma de los procedimientos y una supervisión más estricta de los agentes. En cualquier caso, la muerte de este hombre refuerza la demanda de claridad, proporcionalidad y respeto a los derechos fundamentales en cada intervención del ICE.


