
Nieve cubre la carretera y ralentiza el tráfico durante la intensa tormenta invernal (Foto: Instagram)
La tormenta que azotó el país en las últimas horas amenaza a decenas de millones de personas con prolongados cortes de energía y una ola de frío extremo. Vientos huracanados de más de 100 kilómetros por hora y precipitaciones intensas han provocado averías en líneas de alta tensión y daños en subestaciones eléctricas, dejando amplias zonas sin suministro. Las autoridades meteorológicas han activado alertas rojas e instan a la población a extremar precauciones para evitar situaciones de hipotermia y accidentes asociados a la falta de calefacción.
Este fenómeno se originó en el Atlántico Norte y se desplazó rápidamente hacia el interior, intensificándose al chocar con masas de aire frío continental. La rotación de la borrasca ha generado rachas dispares según la orografía, con zonas de montaña afectadas por nevadas persistentes y valles que registran lluvias heladas. Los expertos señalan que la combinación de viento y humedad puede agravar la sensación térmica, haciendo que las temperaturas efectivas desciendan varios grados bajo cero.
El impacto sobre la red de transporte eléctrico ha sido especialmente grave. Los conductores atmosféricos, que transportan energía a largas distancias, sufrieron rupturas en soportes y tendidos debido a la fuerza del viento. En paralelo, las subestaciones, con menos protección frente a la humedad y las heladas, experimentaron cortocircuitos temporales. Las compañías de energía trabajan a contrarreloj en turnos ininterrumpidos para restablecer el servicio, aunque en algunas zonas rurales los plazos se alargan a varios días.
La falta de suministro eléctrico eleva el riesgo sanitario. Sin calefacción, muchas viviendas alcanzan temperaturas interiores por debajo de 10 °C, condición en la que el cuerpo humano consume más energía para mantener su temperatura central. Los grupos de riesgo —personas mayores, niños y enfermos crónicos— son especialmente vulnerables a la hipotermia y a cuadros de complicaciones respiratorias. Organizaciones sociales han habilitado albergues temporales con generadores de respaldo para acoger a quienes no puedan mantener una temperatura mínima segura en sus hogares.
Para minimizar los efectos, las administraciones han desplegado protocolos de emergencia que incluyen cortes de suministro programados en franjas horarias de menor demanda, con el objetivo de evitar inducir nuevas averías. Asimismo, se han distribuido kits de supervivencia con mantas térmicas, linternas de bajo consumo y estufas portátiles alimentadas con baterías de ion-litio. Estos dispositivos permiten mantener un nivel mínimo de confort mientras se restablece la red principal.
En un contexto histórico, las grandes tormentas invernales se han vuelto más frecuentes en las últimas décadas debido a la variabilidad climatológica. Las infraestructuras construidas hace años no siempre contemplan eventos de tal magnitud, por lo que los trabajos de modernización de líneas y la instalación de sistemas de auto-reconexión resultan hoy más urgentes. El refuerzo de la resiliencia energética, mediante redes inteligentes y fuentes renovables distribuidas, se plantea como una solución a medio plazo para reducir la dependencia de grandes tendidos susceptibles a averías.
A corto plazo, se recomienda a la población mantener aisladas las ventanas y puertas para conservar el calor, utilizar sistemas de calefacción de emergencia con las debidas medidas de seguridad y seguir las indicaciones de las autoridades locales. La evolución de la situación dependerá de la disipación de la borrasca y de la velocidad con que se completen las reparaciones eléctricas, factores que marcarán el alivio o prolongación de las dificultades para decenas de millones de ciudadanos.


