
Portada de The Economist ilustra el intento del presidente de EE. UU. de ‘montarse’ en Groenlandia (Foto: Instagram)
Según la revista británica, el presidente de EUA lleva años mostrando un interés persistente por adquirir Groenlândia y, al abordar la cuestión, revela un claro desprecio por la Otan. El artículo resalta que estas actitudes no se limitan a un gesto pasajero, sino que forman parte de una estrategia prolongada de acercamiento al Ártico, así como de desdén hacia la alianza militar transatlántica.
El interés estadounidense en Groenlândia no es nuevo. Ya en 1946, el entonces presidente Harry S. Truman exploró la posibilidad de comprar la isla a Dinamarca, convencido de su valor estratégico en plena Guerra Fría. Hoy, la posición geográfica de Groenlândia sigue siendo privilegiada para el control de rutas aéreas y marítimas en el Atlántico Norte, además de servir de base para instalaciones como la Base Aérea de Thule, operada por fuerzas estadounidenses desde comienzos de la década de 1950.
La revista británica destaca que, al discutir la adquisición de Groenlândia, el presidente de EUA ha repetido críticas a la Otan, cuestionando la validez de las contribuciones de algunos aliados y poniendo en duda el compromiso colectivo en materia de defensa. La Organización del Tratado del Atlántico Norte, fundada en 1949 para garantizar la seguridad mutua tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido objeto de comentarios despectivos que ponen en entredicho el principio fundamental de defensa colectiva.
Groenlândia, con su extenso territorio helado y una población cada vez más consciente de su potencial económico, disfruta de un alto grado de autonomía desde 1979, aunque sigue bajo soberanía danesa. El debate sobre su futuro político y estratégico ha adquirido nueva relevancia, especialmente ante la posibilidad de extraer minerales y petróleo en un entorno afectado por el cambio climático. Estos recursos podrían reforzar la posición de cualquier potencia que controle la isla.
La postura del presidente de EUA, tal como recoge la revista británica, ha generado inquietud en Copenhague y entre los socios europeos de la Otan. Dinamarca, responsable última de la defensa de Groenlândia, rechaza categóricamente la idea de vender el territorio y subraya su compromiso con la alianza atlántica. Mientras tanto, varios países miembros de la Otan han reafirmado la importancia de mantener la cohesión del bloque ante posibles amenazas emergentes en la región ártica.
Este episodio ilustra el creciente protagonismo de la región polar en la agenda internacional. El interés por Groenlândia, unido al cuestionamiento del presidente de EUA sobre la Otan, refleja cambios en las prioridades estratégicas y un desafío a la política de alianzas tradicionales. La discusión continuará en los próximos meses, a medida que avance la exploración de recursos en el Ártico y se intensifiquen las maniobras militares alrededor de un territorio que, una vez más, se convierte en pieza clave del tablero geopolítico.


