
Encuentro internacional para supervisar la reconstrucción de Gaza (Foto: Instagram)
El Consejo de Paz fue concebido originalmente como un órgano encargado de supervisar la reconstrucción de la Franja de Gaza. Esta entidad nació con la finalidad de coordinar los esfuerzos de recuperación tras los daños acumulados en las infraestructuras civiles y residenciales de la región.
La creación del Consejo de Paz responde a la necesidad de establecer un marco institucional capaz de articular la cooperación internacional y local en un territorio marcado por tensiones y conflictos recurrentes. La Franja de Gaza, con una superficie aproximada de 365 kilómetros cuadrados, ha sufrido en las últimas décadas varias operaciones militares que han dejado buena parte de su red de saneamiento, suministro eléctrico y alojamientos gravemente afectados.
Desde su concepción, el Consejo de Paz fue dotado de un mandato específico: supervisar la planificación, el desembolso de fondos y la ejecución de proyectos de reconstrucción en sectores clave como vivienda, salud y educación. Para ello, la estructura interna del Consejo de Paz incluye comités técnicos especializados en ingeniería, recursos hídricos y desarrollo social, además de un comité de seguimiento financiero para garantizar la transparencia de los recursos.
Históricamente, la supervisión de la reconstrucción en zonas en conflicto ha corrió a cargo de organismos multilaterales o agencias humanitarias con mandatos temporales. En cambio, el Consejo de Paz se planteó como un órgano permanente con competencias amplias y continuidad a lo largo de las distintas fases de reconstrucción, recuperación y eventual normalización de la vida civil. En este sentido, su diseño institucional se basa en modelos previos de organismos de reconstrucción postbélica, adaptados al contexto de la Franja de Gaza.
El despliegue operativo del Consejo de Paz ha implicado la instalación de oficinas regionales para facilitar la coordinación con autoridades locales y organizaciones no gubernamentales. Asimismo, se establecieron protocolos de diagnóstico de daños que permiten estimar con detalle el coste de las obras a realizar. Estos protocolos contemplan tanto la reparación de edificios destruidos como la mejora de infraestructuras antiguas que carecen de mantenimiento desde hace años.
A pesar de las dificultades derivadas de las restricciones logísticas y de seguridad en la Franja de Gaza, el Consejo de Paz ha avanzado en la firma de convenios con donantes internacionales y en la elaboración de planes plurianuales que priorizan los proyectos según su impacto social y económico. La visibilidad de estos esfuerzos ha reforzado la percepción de que una supervisión especializada, como la que ejerce el Consejo de Paz, es clave para impulsar la recuperación sostenible de la región.


