
Unidades especiales de seguridad penetran en uno de los penales tras los ataques coordinados (Foto: Instagram)
Bandas organizaron y ejecutaron una serie de ataques coordinados en tres prisiones, donde provocaron la muerte de ocho policías, según las autoridades del país. Estos hechos generaron conmoción y pusieron de relieve las dificultades que enfrentan los sistemas penitenciarios para garantizar la seguridad tanto de los internos como del personal de custodia.
De acuerdo con los informes oficiales, los ataques se sucedieron de manera casi simultánea en tres centros de reclusión ubicados en distintas regiones del país. Las bandas habrían aprovechado la falta de comunicación entre las direcciones de los penales y la escasez de reservas de personal de refuerzo para lanzar operaciones rápidas y efectivas. Los asaltos incluyeron armamento de fuego y posibles explosivos improvisados, con el objetivo de debilitar la capacidad de respuesta de los equipos de seguridad.
Históricamente, las prisiones han sido espacios donde las bandas criminales fortalecen su estructura interna. La ausencia de controles estrictos facilita la proliferación de redes de contrabando de armas, teléfonos móviles y drogas. En este contexto, las bandas líderes buscan expandir su influencia más allá de las murallas penitenciarias, coordinando acciones violentas que afectan a la población civil y, en este caso, al personal policial.
El modus operandi descrito por las autoridades apunta a una planificación meticulosa: los atacantes habrían utilizado información recabada desde el interior de las prisiones para determinar los momentos en que el turno de vigilancia era más vulnerable. Además, los investigadores sospechan que contaron con colaboradores dentro de las propias celdas que facilitaron datos sobre los recorridos de los guardias y la distribución de las unidades de respuesta rápida.
Como consecuencia directa, ocho policías perdieron la vida durante las intervenciones. Algunos murieron en enfrentamientos armados mientras intentaban retomar el control de los pabellones, y otros sucumbieron a heridas por explosiones dentro de los patios de detención. Los cuerpos de seguridad han lamentado estas pérdidas y han calificado el suceso como uno de los más letales registrados en el último decenio para el personal penitenciario.
Frente a esta situación, las autoridades del país han anunciado que reforzarán los protocolos de seguridad en los centros penales. Entre las medidas previstas figuran la creación de unidades especializadas en desactivación de explosivos, la mejora de los sistemas de monitoreo por video y la implementación de controles de acceso más rigurosos para evitar la entrada de material prohibido. Asimismo, se plantea una mayor integración entre las fuerzas de seguridad locales y las instancias nacionales encargadas del sistema carcelario.


