El bombero Vincent, de Ocala (Florida), transformó su rutina cuando, durante un turno nocturno en enero, atendió la alarma de una Safe Haven Baby Box instalada en el cuartel.
Al abrir el compartimento, halló a la bebé Zoey envuelta en un arrullo rosa y con una mamadera en la mano. Según relata, la miró y sintió “amor desde el primer instante”.
Siguiendo el protocolo, trasladó a la recién nacida al hospital y dejó una nota explicando que él y su esposa, Katy, llevaban más de diez años intentando concebir y ya habían completado los cursos estatales para adoptar.
Pocos días después, Zoey se mudó con la pareja, y en abril el proceso de adopción quedó oficialmente concluido.
Vincent califica el suceso como un acto de ayuda divina y envió un mensaje a la madre biológica para asegurarle que su hija “está a salvo y rodeada de amor”.


