
Nicolás Maduro esposado, escoltado por agentes de la DEA en la pista del aeropuerto de Nueva York. (Foto: Instagram)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aterrizó en Nueva York la noche del sábado 3 de enero tras ser capturado por militares estadounidenses en Caracas. En los próximos días será ingresado en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, conocido como la “prisión de los famosos”, que alberga a más de 1.300 internos.
Maduro permanecerá detenido mientras espera juicio por narcoterrorismo y tráfico internacional de drogas. La acusación presentada en Nueva York establece penas que van desde un mínimo de 20 años de cárcel hasta la cadena perpetua.
El MDC de Brooklyn, única penitenciaría federal disponible en la ciudad, fue construido en los años 90 y suele describirse como “precario”, “violento” e “infierno en la Tierra”. Entre sus reclusos célebres han estado los raperos R. Kelly y Sean “Diddy” Combs, el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ghislaine Maxwell y el exdirigente de la CBF José Maria Marin.
Situado en una zona industrial de Brooklyn, el centro acoge principalmente a personas a la espera de juicio federal. Dispone de espacios recreativos, una unidad médica y consultorio odontológico, pero acumula denuncias de violencia extrema, escasez de personal y tráfico de drogas y otros productos ilícitos.
Documentos judiciales revelaron que en 2024 operaba con solo el 55 % de la plantilla. Ese año murieron al menos tres reclusos apuñalados y se reportaron decenas de incidentes violentos. La defensa de Sean “Diddy” Combs citó estas condiciones al solicitarle prisión domiciliaria.
La Casa Blanca publicó las primeras imágenes de Maduro esposado y deseando “buenas noches” a los agentes en Estados Unidos. Tras una escala en el USS Iwo Jima, fue trasladado en avión a la Base Aérea de la Guardia Nacional de Stewart junto a su esposa, Cilia Flores.
En Fox News, el presidente Donald Trump afirmó que siguió la operación “como un programa de televisión”, destacando su rapidez y complejidad. Por su parte, el gobierno venezolano informó al The New York Times que al menos 40 personas, civiles y militares, murieron durante el asalto.


