Lauren Canaday vivió una experiencia cercana a la muerte tras sufrir una parada cardíaca súbita en su hogar. Su marido actuó con rapidez, contactando con los servicios de emergencia e iniciando maniobras de reanimación. Durante 24 minutos, Lauren estuvo sin latido cardíaco, un periodo que, según los médicos, suele conllevar graves secuelas cerebrales o incluso la muerte. Sin embargo, los paramédicos lograron reanimarla contra todo pronóstico.
Tras la reanimación, Lauren permaneció en coma durante dos días. Al despertar, se enfrentó a una fuerte confusión mental: no recordaba la semana previa al incidente ni gran parte de su estancia en la UCI. A pesar de haber sufrido convulsiones prolongadas, sus pruebas neurológicas, como el electroencefalograma y la resonancia magnética, no mostraron ningún daño cerebral, lo cual sorprendió al equipo médico.
Lo más impactante para Lauren fue la vivencia durante el tiempo en que estuvo clínicamente muerta. Relata haber experimentado una profunda sensación de paz, una serenidad absoluta que la acompañó durante semanas. Aunque su memoria estaba afectada, esa sensación emocional se mantuvo nítida y constante.
La recuperación no fue solo física. Lauren atravesó un proceso emocional complejo, marcado por sentimientos de culpa, confusión y duelo. Con el apoyo incondicional de su marido, logró evitar una recaída emocional. Incapaz de reincorporarse al trabajo de inmediato, comenzó terapia psicológica semanal y se unió a grupos de apoyo para personas que han vivido experiencias similares.
Como parte de su proceso de sanación, Lauren creó una newsletter donde comparte sus reflexiones y vivencias. Esta iniciativa se ha convertido en una red de apoyo vital, permitiéndole transformar su experiencia traumática en una fuente de empatía y conexión con otros supervivientes.