Una tragedia ha conmocionado a la comunidad Amish en Ohio, Estados Unidos, después de que una mujer de 40 años fuera acusada de ahogar a su hijo menor, Vincent, de tan solo cuatro años, en el lago Atwood. Según las autoridades locales, la madre, que sufre de trastornos mentales, habría experimentado un episodio de “delirio espiritual” durante la madrugada del sábado 23 de agosto, creyendo estar cumpliendo la voluntad de Dios.
Durante un campamento familiar en las orillas del lago, tanto ella como su esposo, Marcus Miller, de 45 años, convencidos de estar recibiendo mensajes divinos, se lanzaron al agua como acto de fe. Aunque ambos lograron regresar al campamento inicialmente, Marcus fue hallado más tarde solo en la zona del lago y se ahogó. Su cuerpo fue recuperado al día siguiente con ayuda de un sonar.
Más tarde, la mujer condujo erráticamente un carrito de golf con Vincent hasta el muelle, donde confesó haberlo ahogado. Además, obligó a sus otros tres hijos adolescentes —una chica de 15 años y dos gemelos de 18— a lanzarse al lago en distintos momentos. Finalmente, condujo el carrito con todos ellos directamente hacia el agua. Afortunadamente, los adolescentes lograron escapar ilesos.
El incidente activó una rápida respuesta de los guardas forestales y del sheriff local, quienes encontraron el carrito sumergido. La mujer fue detenida tras intentar esconderse en unos arbustos cercanos. Durante el interrogatorio, declaró que había entregado a su hijo a Dios.
La comunidad Amish y los familiares han emitido un comunicado en el que subrayan que lo ocurrido no refleja sus creencias religiosas, sino que es consecuencia de una grave enfermedad mental. Los hijos supervivientes están actualmente bajo el cuidado de familiares, mientras que la madre enfrenta cargos por asesinato en primer grado. Las investigaciones siguen en curso.